El pasado diciembre, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó en el conocido como ‘caso Superliga‘, una decisión que provocó las irónicas declaraciones del presidente de la UEFA, Alekasander Ceferin, sobre el Real Madrid y el FC Barcelona. La sentencia concluyó que tanto la UEFA como la FIFA habían ejercido un abuso de su posición dominante al intentar bloquear la creación de una nueva competición futbolística.
Un club que recibió con agrado este fallo fue el Nápoles, cuyo apoyo se materializó con la presencia de Bernd Reichart, CEO de A22 Management y promotor de la Superliga, en el palco del Estadio Diego Armando Maradona. La sentencia del Tribunal representó un importante impulso legal para este proyecto en ciernes, a pesar de la detallada presentación de su sistema dada a conocer tras el fallo.
Mientras Reichart continúa trabajando en silencio, lejos del centro de atención, las posturas contrarias a la Superliga, como la del propio Ceferin, son las que están haciendo más ruido. En el último congreso de la UEFA, Ceferin acusó a los promotores de la nueva competición de ser «la manzana de Blancanieves». Entre los que cerraron filas en su contra se encontraban figuras de clubes como Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG, y Miguel Ángel Gil Marín, propietario del Atlético de Madrid, ambos miembros de la Asociación de Clubes Europeos y representantes de los equipos en el comité ejecutivo de la UEFA.
A pesar de la oposición, A22 sigue adelante con su hoja de ruta, sin un horizonte definido, pero con un trabajo constante. Durante la retransmisión del partido entre el Nápoles – FC Barcelona, dos equipos afines a la Superliga, se pudo ver a Reichart sentado junto a Aurelio De Laurentiis, presidente del Nápoles y conocido por su carácter directo y sin pelos en la lengua.
De Laurentiis se ha mostrado abierto a la idea de participar en un diálogo con otros grandes clubes europeos para construir juntos el nuevo proyecto. De hecho, propuso la creación de una Serie E, «de élite», compuesta únicamente por equipos de ciudades con un número relevante de seguidores. Según su criterio, esta categoría estaría formada por los «siete u ocho equipos que dominan la clasificación», a los que se añadirían «siete más con la misma ambición, cerrando en 14 plazas la Serie Élite, sin descensos, como la NBA».
En Italia, el deseo de reducir el número de equipos de 20 a 18 ha sido un tema de debate durante años. Inter, Milán, Juventus y Roma volvieron a presentar esta propuesta en la última asamblea de la Serie A, aunque curiosamente, el Nápoles no se posicionó a favor. Los promotores de la moción buscaban aliviar los calendarios que afrontan y compensar el efecto que tendrá la supresión de las ventajas fiscales de las que disfrutaban, una decisión tomada por el Gobierno de Giorgia Meloni.
A pesar de la oposición, los responsables de la Superliga consideran a Italia un mercado estratégico para el desarrollo de su idea, donde ya cuentan con varias afinidades. «Además del Barça y el Madrid estarían los italianos: Inter, Milan, Nápoles y Roma. También equipos franceses como el Olympique de Marsella, y los tres portugueses, Sporting, Benfica y Oporto, que vendrían encantados. Y están los holandeses, Ajax, el Feyenoord y el PSV; y el Brujas y el Anderlecht de Bélgica. Sería mejor una competición de 16 equipos», afirmó Joan Laporta, presidente del Barcelona, en una entrevista con ‘RAC 1’. Sin embargo, algunos equipos, como la Roma, Olympique de Marsella, Ajax y Feyenoord, calificaron estas declaraciones de «disparate». Mientras tanto, la Superliga espera que, como ha ocurrido con el Nápoles, otros clubes se atrevan a desafiar la opinión dominante.
