La comunidad autónoma de Castilla y León ha desarrollado un plan estratégico para garantizar un servicio de atención en salud adecuado durante los meses de verano en la región, a pesar de las dificultades que plantea la situación actual. Este año, por circunstancias excepcionales, la región no podrá contar con los Médicos Internos Residentes (MIR) que finalizan su formación, ni tampoco con las bolsas de contratación para médicos de familia, que están actualmente agotadas. Además, debe equilibrar esta situación con el respeto a las vacaciones del personal sanitario.
Por lo tanto, la administración se ve en la necesidad de adaptar los recursos disponibles, contratar personal adicional –principalmente de enfermería– y mantener en funcionamiento las llamadas ‘peonadas’, es decir, jornadas extraordinarias vespertinas voluntarias e incentivadas. Todo esto con el objetivo de asegurar que «todos los centros de salud y consultorios locales se mantengan abiertos durante los meses de verano», ha declarado la directora general de Asistencia Sanitaria y Humanización de la Junta, Silvia Fernández.
Atención en el medio rural y centros de salud urbanos
Según Fernández, la intención es mantener la frecuencia habitual de atención en el medio rural, tal y como está establecido en la normativa vigente. Sin embargo, en aquellos casos en los que de manera puntual o sobrevenida no haya personal disponible, se ofrecerá transporte a demanda gratuito y organizado para trasladar al usuario a otro punto de atención. Alternativamente, se ofrecerá la atención a domicilio, tal como se ha hecho en los últimos dos años.
Respecto a los centros de salud urbanos y de mayor tamaño, Fernández aseguró que se apostará por una reorganización funcional. El objetivo es que la demora en la atención no sea superior a 48 horas, la misma meta que se ha propuesto la Consejería para todo este año. Para lograrlo, se mantendrán las ‘peonadas’ y se abrirán las instalaciones en horario de tarde.
En la misma línea de acción, en los centros periurbanos y rurales, donde la actividad es fundamentalmente matutina, se adecuará la frecuencia de asistencia. En aquellos centros con una actividad superior a la establecida por la norma, durante el periodo vacacional se mantendrá como mínimo la frecuencia fijada en la misma. Esto, asegura Fernández, no es una novedad, como tampoco lo es reforzar los puntos de atención continuada y las consultas en aquellas zonas donde la población se multiplica durante los meses de verano.
Para enfrentar los descansos vacacionales, la contratación de sanitarios será imprescindible. No obstante, la Consejería se enfrenta a la dificultad de que no hay candidatos en las bolsas de empleo para Medicina de Familia. Además, los médicos residentes que acaban este año su formación no saldrán a tiempo al mercado de trabajo, ya que en 2020 el inicio de su residencia se retrasó debido a la pandemia y no podrán incorporarse hasta septiembre.
En el caso de la Atención Primaria, sí se podrá contratar a unas 455 profesionales de enfermería para más de 40.100 jornadas, pero no a los alrededor de 156 facultativos recién salidos del MIR que estaba previsto incorporar. Para las contrataciones en este área -también administrativos o auxiliares- se destinarán unos 11,5 millones de euros, explicó Fernández, mientras que para la atención hospitalaria, tan solo en enfermería, la cifra asciende a 17,6 millones de euros, similar a otros años.
En este contexto, la Consejería sigue pendiente seis días después de la reunión con la ministra y a las puertas del verano de conocer qué opciones le ofrece para saber si los residentes que están culminando su formación podrán contribuir de alguna forma a paliar la escasez de médicos en verano. No se descarta, si alguna de las gerencias lo considera imprescindible, contratar a profesionales licenciados sin MIR, tal y como ya ha hecho Castilla y León en otras ocasiones.
El consejero Alejandro Vázquez manifestó que «La Consejería va a poner siempre el prestar la asistencia sanitaria por encima de todo, porque es nuestra responsabilidad». Vázquez criticó duramente a la ministra Mónica García, a quien acusó de «lavarse las manos» ante el problema estival que las comunidades le plantearon en el último Consejo Interterritorial y para lo que aún no ha aportado soluciones.
