El mercado laboral español atraviesa uno de sus mejores momentos, con un ritmo de creación de empleo que en agosto volvió a superar el 3%. En el último año se han incorporado más de 760.000 afiliados, una cifra récord que solo fue superada en 2005.
La regularización masiva de inmigrantes ha acelerado esta evolución en los últimos meses y permitió que la afiliación superara por primera vez los 22,6 millones de personas durante cuatro días de octubre, según los datos difundidos por el Ministerio de Seguridad Social. Sin embargo, tras este aumento de cotizantes persisten dudas sobre la estabilidad efectiva de una parte de los nuevos empleos indefinidos.
Más contratos fijos discontinuos que nuevos afiliados
Desde la entrada en vigor de la reforma laboral, entre marzo de 2022 y agosto de 2026, se han formalizado 10,4 millones de contratos fijos discontinuos en España. Durante ese mismo periodo, la afiliación a la Seguridad Social bajo esta modalidad solo aumentó en 408.000 personas, de acuerdo con el informe El mercado de trabajo en 50 titulares, publicado por Randstad Research.
La relación equivale a una media de 25,5 contratos firmados por cada cotizante incorporado al sistema bajo esta fórmula.
Los fijos discontinuos son trabajadores cuya actividad se activa o se interrumpe según las necesidades de la empresa. Aunque disponen de un contrato indefinido, pueden pasar temporadas sin trabajar. En esos periodos no figuran como afiliados a la Seguridad Social, no entran en las listas del paro y tampoco cobran indemnización al finalizar su periodo de actividad, como sucede con los contratos temporales.
Una modalidad que se multiplicó tras la reforma
Antes de la aplicación de la reforma laboral, el número mensual de contratos fijos discontinuos oscilaba, durante el año previo a su entrada en vigor, entre los 8.900 de enero y los 37.400 de septiembre. Un año después, esta contratación llegó a multiplicarse por veinte: alcanzó los 174.000 contratos en enero de 2023, el primer ejercicio comparable, y rozó los 300.000 en junio de 2022, el máximo histórico.
La rotación continúa en los contratos indefinidos
Otro indicador citado en el informe apunta a la volatilidad de una parte de la contratación indefinida. Desde que comenzó a aplicarse la nueva norma, cerca de 1,71 millones de trabajadores suscribieron más de un contrato indefinido dentro del mismo mes natural.
Antes de la reforma, en 2021, esta situación afectaba a apenas 26.000 personas al año. El dato evidencia que algunos contratos indefinidos pueden encubrir actividades de carácter temporal, pese a la denominación de estabilidad asociada a esta modalidad.
Además, durante los primeros ocho meses de 2026, el 57,4% de los contratos fijos registrados correspondieron a empleos a tiempo parcial o fijos discontinuos.
El reto de la calidad del empleo
El director de Randstad Research, Valentín Bote, considera que los indicadores reflejan un mercado laboral que continúa generando empleo y una evolución favorable del paro y de la comparación interanual. No obstante, advierte de que persisten diferencias por sexo y de que el desempleo de larga duración mantiene un peso relevante.
«Más allá del buen comportamiento trimestral, el verdadero reto de nuestro mercado de trabajo sigue siendo la calidad y la sostenibilidad de la ocupación«, señala Bote.
