Nuevos patrones de empleo entre los jóvenes: buscan vida más allá del trabajo
En los últimos tiempos, se ha producido un cambio notable en las actitudes de los jóvenes hacia el trabajo. Ya no viven para trabajar, como era común en antiguas generaciones. En cambio, están trabajando para vivir, para disfrutar de la vida. Esta transformación en la percepción del trabajo ha desencadenado una gran rotación en el empleo, un fenómeno que se ha estado registrando en los últimos años.
El empleo ya no es el eje central de la vida de los jóvenes. En lugar de buscar un trabajo para toda la vida, como se hacía en décadas pasadas, los jóvenes de hoy son más propensos a cambiar de trabajo en busca de mejores condiciones laborales y más tiempo libre. Sin embargo, esta flexibilidad y rotación frecuente en el empleo a veces es indicativa de la precariedad laboral y la búsqueda desesperada de condiciones dignas.
Según el primer informe sobre rotación del empleo realizado por Randstad Research España, en 2022, la rotación fue del 17% en el país. Es decir, a lo largo del año, un 17% de la plantilla dejó su trabajo. Se espera que esta rotación aumente en 2023 en 1 de cada 4 empresas por encima del 17%. Es notable que los sectores de hostelería y comercio, claves en la provincia de Alicante debido a su carácter turístico, tendrán el mayor aumento, con una rotación prevista en 4 de cada 10 empresas.
El rechazo a la rutina y la adopción del riesgo
Además, los datos más recientes publicados por Eurostat muestran que la tasa de jóvenes que ni estudian ni trabajan, conocidos como «ninis«, ha caído en España hasta el 12,3%, uno de los porcentajes más bajos de la historia. Sin embargo, el mercado laboral todavía presenta desafíos para ellos.
Javier Ortega, profesor de Sociología de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Alicante, ofrece una perspectiva sobre este fenómeno en alza. Según Ortega, «la forma del trabajo ha cambiado sustancialmente desde los años 60 y 70«. Aunque el trabajo ya no es el eje principal de la vida, seguimos dependiendo de él en términos prácticos.
Ortega cita al sociólogo estadounidense Richard Sennett y su obra “Corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo” (2006) para entender este fenómeno. Según Sennett, cuatro factores principales han contribuido a este cambio en la actitud hacia el trabajo: la rutina, la flexibilidad, el riesgo y la individualización de los trabajadores.
Historicamente, la rutina se veía como un elemento positivo en la vida. Sin embargo, en la actualidad, aunque la rutina sigue siendo un elemento central del trabajo, no es vista con buenos ojos, especialmente por los jóvenes. La flexibilidad se ha convertido en un valor fundamental en la sociedad posindustrial y neoliberal. Aunque, según Ortega, esta flexibilidad a menudo equivale a precariedad.
El riesgo también se ha convertido en un motor para avanzar. A diferencia de las generaciones anteriores que buscaban reducir los riesgos, en la sociedad actual, impulsada por la innovación y las nuevas tecnologías, el riesgo es un elemento fundamental para la evolución. Por último, ha habido un importante proceso de individualización y atomización de los trabajadores, especialmente de los más jóvenes.
Ortega señala que este fenómeno de mayor rotación del empleo en los jóvenes no se limita a España, sino que es global. Aunque esta rotación a menudo se asocia con salarios bajos que impiden la emancipación, Ortega sugiere que también puede ocurrir en escenarios de salarios dignos y en sectores con retribuciones altas.
Valorando contraprestaciones más allá del salario
Además del salario, los jóvenes están buscando contraprestaciones, como mejores condiciones laborales, más tiempo libre, la posibilidad de teletrabajar y tener una vida fuera del trabajo. Estas expectativas han creado problemas particulares en sectores como la hostelería, donde se hacen muchas horas y se tiene poco tiempo libre.
Desde el sindicato CC OO, se señala a la precariedad y la temporalidad como la causa principal de este fenómeno. María Cuevas, secretaria de juventud del sindicato en l’Alacantí-Les Marines, afirma que la alta rotación de empleo no es culpa de los jóvenes, sino de la falta de alternativas y de la inestabilidad laboral.
La dependencia del turismo en la provincia de Alicante agrava esta situación, ya que genera una alta demanda de empleos temporales y precarios en hostelería y comercio durante la temporada turística. Esta precariedad y rotación también dificultan la organización sindical de los jóvenes para mejorar sus condiciones, lo que puede llevar a más abusos laborales.
La inestabilidad laboral y la precariedad también afectan a la capacidad de los jóvenes para emanciparse y acceder a una vivienda. A menudo, dos sueldos en un hogar no son suficientes para asegurar el pago de un alquiler y los gastos asociados. Esto solo aumenta la rotación laboral, ya que los jóvenes buscan constantemente otros empleos en un intento de mejorar su situación.
Testimonios de jóvenes trabajadores
Las experiencias personales de los jóvenes trabajadores reflejan estos desafíos. Víctor Carratalá, de 32 años, ha trabajado en la hostelería y ahora tiene su propia inmobiliaria en Alicante. Señala que los jóvenes parecen estar muy acomodados y a menudo evitan el trabajo duro.
Sandra Sanz, de 30 años, trabaja en marketing y medios sociales y ha experimentado de primera mano la precariedad laboral. Aunque ahora se siente satisfecha con su trabajo, sus cambios de empleo siempre han sido en busca de mejoras. Sanz enfatiza que la inestabilidad y las malas condiciones laborales hacen que los jóvenes busquen otros empleos y que a menudo esto se interpreta erróneamente como falta de compromiso o lealtad hacia la empresa.
