El equipo legal del ex vicepresidente ecuatoriano, Jorge Glas, quien fue detenido el pasado viernes luego de un asalto de las fuerzas de seguridad de Ecuador a la embajada de México en Quito, ha expresado su inquietud por la imposibilidad de establecer comunicación con su cliente durante más de 48 horas. Esta situación, según ellos, viola los Derechos Humanos y pone en peligro su seguridad personal.
La abogada internacional de Glas, Sonia Gabriela Vera García, publicó un comunicado en su cuenta de la red social X, en la que expresó su profunda preocupación y alarma por la falta de acceso a su defendido. Según Vera García, esta falta de comunicación es una infracción severa a los derechos fundamentales de Glas.
Vera García argumentó que la incomunicación de Glas viola los principios básicos de Derechos Humanos y constituye una amenaza a su seguridad y bienestar. Además, cuestionó la adherencia del sistema penitenciario del país a las leyes internacionales y la propia legislación nacional.
La abogada también ha expresado su preocupación por la reciente exposición no autorizada de fotografías personales de Glas dentro del centro penitenciario ‘La Roca‘. Según ella, este incidente, junto con el historial documentado de violencia y tumultos dentro del sistema carcelario ecuatoriano, subraya la urgencia de su demanda.
Siguiendo esta línea, Vera García ha solicitado la restitución de los canales de comunicación con Glas, y la posibilidad de acceso sin restricciones, ininterrumpido y seguro. La abogada ha instado a las autoridades a actuar con transparencia y a corregir las medidas que violan los derechos de Glas o que representan estándares inadecuados.
Además, el equipo legal ha solicitado el acceso de observadores internacionales independientes para verificar el estado físico y psicológico del ex vicepresidente. También han pedido una visita de un médico designado por su propia familia.
Vera García ha hecho hincapié en que la acción inmediata es esencial para evitar daños irreparables a Glas. Ha argumentado que la responsabilidad de garantizar su bienestar y asegurar el pleno respeto de sus derechos inalienables recae en la administración del centro penitenciario ‘La Roca’, el presidente, Daniel Noboa, y el Estado ecuatoriano en su totalidad.
Los representantes legales de Glas han indicado que estas demandas trascienden las obligaciones legales para situarse en el corazón de los compromisos éticos y morales del país con los Derechos Humanos, la justicia y la dignidad. Insisten en la necesidad de una actuación urgente.
Glas fue detenido tras el asalto de las fuerzas de seguridad de Ecuador a la embajada de México en Quito, donde se encontraba refugiado y tramitando asilo por la persecución y el acoso que enfrenta. Glas había buscado refugio en la embajada mexicana a mediados de diciembre, alegando miedo por su seguridad y libertad personal.
La detención de Glas se produjo después de que la Policía Nacional ordenara su detención para prestar declaración ante la Fiscalía por el caso de posible malversación de caudales públicos en la reconstrucción de la provincia de Manabí tras el terremoto de 2016.
Tras la declaración como ‘persona non grata’ a la embajadora mexicana en Quito y su posterior expulsión del país, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció que su país concedería finalmente asilo político a Glas, lo que fue el detonante de esta crisis diplomática.
