Juan Ruiz Parra (Águilas, 1967), licenciado en Antropología Social y Cultural por la UCAM, ha centrado su tesis doctoral en ‘Escuela de mandarines’, la obra de Miguel Espinosa (Caravaca de la Cruz, 1926-Murcia, 1982). Su investigación, dirigida en la Universidad de Murcia por la catedrática Carmen Pujante, ha dado lugar también al libro ‘A propósito de Escuela de mandarines. Una mirada antropológica’, publicado por La Fea Burguesía.

Antes de elegir este objeto de estudio, Ruiz Parra valoró investigar los cuentos populares murcianos o el mundo de los pescadores, ámbito al que ya había dedicado el libro ‘El mundo simbólico de los pescadores de Águilas’. Sin embargo, tras leer en dos ocasiones la novela de Espinosa, Premio Ciudad de Barcelona en 1974, encontró en ella un amplio campo de análisis, especialmente en torno a la periégesis o viaje del eremita.

Una obra llena de claves antropológicas

El investigador destaca que la novela contiene elementos como la comensalidad —el carácter ritual y social de compartir comida y bebida—, el tiempo, el espacio y el viaje iniciático del protagonista. En una lectura más detallada, también ha identificado referencias a la brujería, el eclipse, una orgía situada en el Valle de Tabladillo, en Segovia, y otras cuestiones de interés antropológico.

Para Ruiz Parra, prescindiendo de las notas a pie de página, que calcula que representan aproximadamente el 33% del libro, la lectura es «una verdadera gozada». Aun así, considera que esas anotaciones resultan esenciales para conocer el pensamiento filosófico de Espinosa, quien trabajó durante 18 años en una obra que le permitió dar forma artística a sus escritos.

El investigador anima a los lectores actuales y futuros a acercarse a una obra que define como «abismal, bellísima e inteligente». Señala, además, el ingenio y la gracia sutil de Espinosa, así como la capacidad del autor para construir situaciones divertidas sin recurrir al chiste.

Las tres versiones de ‘Escuela de mandarines’

La obra cuenta con tres versiones. La primera, titulada ‘Historia del eremita’, fue escrita entre enero de 1954 y diciembre de 1956. Permaneció inédita hasta que la editorial ciezana Alfaqueque la publicó en 2012, con una portada de José Lucas, en un volumen de 512 páginas.

La segunda versión continúa sin publicarse y está en manos de Juan Espinosa (Murcia, 1952), hijo y albacea del escritor, además de profesor y autor del libro ‘Miguel Espinosa’. La tercera, publicada en 1974 por Libros de la Frontera, es la edición definitiva sobre la que se basa la tesis de Ruiz Parra. Posteriormente ha sido reeditada, entre otras editoriales, por La Fea Burguesía.

Esta edición de 1974 tiene 752 páginas y sitúa su relato en la Feliz Gobernación, un Estado organizado en seis castas: mandarines, legos, becarios, alcaldes, hombres de estaca o soldados y el Pueblo. Sobre ellas se sitúan el Gran Padre Mandarín y un Conciliador, habitualmente Dictador.

La edición de 1974, la referencia para el investigador

Ruiz Parra no pudo consultar la segunda versión y sostiene que prefiere la definitiva de 1974, al considerar que las intervenciones posteriores en ediciones póstumas le generan inseguridad. En su trabajo estudia paremias, aforismos, dichos y refranes, incluyendo un apartado teórico sobre las paremias y su aplicación al tratamiento de los aforismos presentes en la novela.

Según el investigador, Miguel Espinosa reescribía de forma constante, tanto por la necesidad de superar la censura franquista como por su propósito de alcanzar una obra clásica. Incluso cuando el libro ya estaba en imprenta, el escritor manifestó que habría detenido el proceso para continuar introduciendo cambios.

Crítica a la dictadura y creación literaria

El estudio de Ruiz Parra apunta a la presencia velada de ritos ancestrales y conocimientos procedentes de tratados antropológicos especializados. Juan Espinosa confirmó al investigador que su padre era lector de antropología y que entre sus libros predilectos figuraba ‘La rama dorada’, de James George Frazer.

Ruiz Parra define a Espinosa como una persona ingeniosa, rebelde, inconformista e inadaptada, además de crítica con la opresión y la grisitud. Según explica, el primer impulso de la novela fue elaborar una oposición artística al gobierno de Franco, aunque el escritor terminó trascendiendo ese punto de partida para evitar que el resultado fuera un simple panfleto político.

La novela incluye personajes encubiertos vinculados a la dictadura y una transformación artística de un régimen dictatorial, pero el investigador subraya que contiene mucho más: creación literaria, fabulación, humor e inventiva. También destaca la capacidad de Espinosa para armonizar una elevada potencia teórica con lirismo, belleza y dominio del lenguaje.

El viaje iniciático del eremita

Entre las aportaciones de la tesis figura la interpretación de una catábasis, el descenso a los infiernos propio de los ritos iniciáticos. Ruiz Parra explica que estos ritos contemplan una muerte simbólica y un renacer, de modo que el espíritu del iniciado es tratado como el de una persona fallecida y recibe un viático o ajuar funerario para afrontar su tránsito al más allá.

En ‘Escuela de mandarines’, el eremita es guiado por un psicopompo, conductor de las almas al infierno, representado por los soldados. Los tres demiurgos le otorgan la capacidad de amar, protestar y sonrojarse. El recorrido por un laberinto funciona como espacio iniciático e infernal, con referencias al oeste, donde se pone el sol, y al Hades. Cuando los soldados lo llevan ante el prefecto de la ciudad en la que será ajusticiado, le entregan un amuleto con una bolsa y una moneda de Caronte. Para Ruiz Parra, el juicio puede equipararse a una psicostasis o juicio del alma.

Congreso y ruta literaria en Murcia

El libro de Ruiz Parra incorpora asimismo un capítulo sobre la evolución de la recepción crítica de la obra de Espinosa, considerado un «genio» por parte de la crítica. El investigador reivindica el reconocimiento de un escritor que fue nombrado Hijo Predilecto de la Comunidad Autónoma a título póstumo en 1991.

En el marco del centenario, este lunes y martes se celebrará el congreso ‘Miguel Espinosa: cien años del eremita’ en el Hemiciclo de la Facultad de Letras, la Biblioteca Antonio Nebrija y la Biblioteca Regional de Murcia. Está organizado por Carmen Pujante, Belén Hernández, Sandra Mendoza y Jorge Novella, y contará con intervenciones de Tomás Albaladejo, Antonio Werli, Antonio Garrido, Ángel Montiel, Consuelo Mengual, Juan Jordán, Juan Ruiz Parra, Francisco Javier Díez de Revenga, Francisco Vicente, Miguel Ángel Hernández, Antonio Candeloro, Vicente Cervera, Isabelle García Molina y Marisa López Soria.

Además, Juan Ruiz Parra realizará una visita guiada abierta al público el martes 6, de 18:30 a 20:00 horas, con salida desde la plaza de Santo Domingo.