Uno de cada cuatro coches eléctricos vendidos en Europa en 2024 vendrá de China

El coche eléctrico se perfila como la solución de movilidad en un futuro no tan lejano. Esta afirmación, sin embargo, es un objetivo a medio y largo plazo. A pesar de las fuertes regulaciones que prohíben la venta de vehículos de combustión a partir de 2035, y de los considerables recursos que los fabricantes han invertido en la electrificación de sus vehículos -entre un 20 y un 25% de sus recursos de I+D-, la adopción masiva del coche eléctrico aún aguarda el componente crucial del usuario.

El coche eléctrico, a pesar de ser una propuesta altamente eficiente a nivel medioambiental, no ha causado el impacto esperado en el mercado. Parece que vivimos en una Europa de dos velocidades, con un norte y un sur claramente diferenciados en términos de electrificación. Según la Asociación de Fabricantes de Automóviles Europeos (ACEA), solo el 13% de las ventas de coches en el continente corresponden a modelos 100% eléctricos, una cifra que en los países del sur experimenta un preocupante letargo. En España, apenas alcanza el 5% (4,58%) en lo que llevamos de año, con un ligero retroceso respecto a la cifra de 2023 del 3,30%.

En muchos casos, las subvenciones gubernamentales son las que sostienen un cierto crecimiento en la adopción del coche eléctrico. Un claro ejemplo es Francia, que ha experimentado un aumento del 10,9%, y Bélgica, con un 23,8%. Sin embargo, en Alemania, donde se han retirado las ayudas a la compra, las ventas de coches eléctricos puros han caído un 28,9%. En España, el lento despliegue de puntos de recarga y el alto precio de los vehículos eléctricos han frenado su adopción.

A pesar de la creciente demanda de soluciones de movilidad más ecológicas, los fabricantes están volviendo a los combustibles fósiles. Dentro de esta tendencia, se está produciendo una mezcla de los eléctricos 100% con los híbridos y enchufables, a los que se denomina ‘electrificados’. Esta estrategia maquilla la realidad de un mercado 100% eléctrico que no despega. Ante el estancamiento del coche eléctrico, los grandes fabricantes europeos están replanteando sus estrategias de producto a corto y medio plazo, dando nueva vida a las gamas de modelos de combustión.

Este giro hacia los combustibles fósiles se produce en un contexto comercial complejo, especialmente en España. En 2023, se vendieron 949.359 vehículos, prácticamente la misma cantidad que el consorcio automovilístico chino Chery exportó al mundo desde su sede en Wuhu. China es el mayor fabricante y exportador de vehículos del mundo, y en los primeros cuatro meses del año ya han enviado por transporte marítimo 502.000 coches, un 38% más que en 2023.

En este escenario de retroceso del eléctrico y regreso a la combustión, los fabricantes chinos que operan en Europa verán una oportunidad. BYD, Chery (con Omoda y Jaecoo, por ahora), Geely y MG, entre otros, no solo traerán coches eléctricos a nuestro mercado, sino que ya están empezando a exportar vehículos de combustión a Europa.

La producción de baterías y las materias primas asociadas son un tema intrínsecamente ligado al coche eléctrico. Todos los fabricantes europeos son conscientes de ello y se están lanzando a fabricar baterías. Sin embargo, la mayor parte de la producción de baterías se concentra en China. BYD, que también fabrica coches, es una de las grandes potencias en este ámbito, y Chery, entre otros, compra las baterías a BYD.

Luca de Meo, presidente de ACEA y de Renault, ha advertido que los europeos «no vamos a controlar más de un 5% de la extracción y refinado de las materias primas del coche eléctrico de aquí a 2030». El precio de materiales como el litio, esencial en las baterías, fluctúa mucho. Mientras Estados Unidos y China protegen sus mercados con incentivos a la producción y a la compra, en Europa «no hacemos más que regular como locos y no de forma coherente», añade el representante de las marcas europeas.

En resumen, el panorama para el desarrollo tradicional del coche con tecnología de baterías es complicado. El mercado del coche eléctrico crece, pero lo hace a un ritmo lento. Chery abre ahora una ventana en España (y Europa) que otras marcas chinas seguirán en breve. Una gran parte de ellas disponen de una participación mayoritaria del estado chino, lo que les da un colchón financiero y de recursos contra el que en Europa no sabremos competir. El frenazo del coche eléctrico también les va a abrir una nueva ventana de oportunidad.

Por Daniel