El miércoles pasado, la Bundesliga, la principal liga de fútbol de Alemania, anunció en una declaración oficial que no abrirá la puerta a inversores privados, un giro notable de su anuncio anterior hace dos meses en el que expresaba su intención de cerrar contratos con fondos de inversión. Esta decisión, tomada tras semanas de protestas de los aficionados y de disputas entre y dentro de los clubes de fútbol, ha sido ampliamente debatida y discutida.
En una reunión extraordinaria celebrada en Fráncfort, la directiva de la Liga Alemana de Fútbol (DFL) decidió por unanimidad no continuar con el proceso, según informa la organización deportiva. Hans-Joachim Watzke, portavoz del DFL, indicó que, «dados los acontecimientos actuales, ya no parece posible una continuación exitosa del proceso».
En su declaración, Watzke señaló que aunque una gran mayoría está a favor de la necesidad empresarial de una asociación estratégica, la decisión previa de abrir la puerta a inversores privados ha generado «grandes disputas» no solo entre los clubes, sino también entre jugadores, entrenadores, directores, órganos de supervisión, asambleas generales y comunidades de aficionados.
En las últimas semanas, hubo que interrumpir partidos de la liga durante varios minutos y a veces durante 90 minutos completos debido a que los aficionados lanzaban objetos al campo, como pelotas de tenis y coches teledirigidos, en protesta contra la posible entrada de inversores privados en la liga. Los aficionados sienten que, si los inversores privados entran en la liga, todo será dirigido desde fuera.
Watzke recalcó que todo esto pone en peligro el funcionamiento del juego, determinadas progresiones del juego y, con ello, la integridad de la competición. «Dadas las circunstancias, ya no se puede garantizar la viabilidad de una conclusión exitosa de un contrato para la financiación de 36 clubes de la liga», indicó.
La decisión en diciembre se adoptó con una mayoría de dos tercios y el voto decisivo fue del gerente del equipo de segunda liga Hannover 96, Martin Kind, quien aparentemente no cumplió las directrices de su propio club de votar en contra. La DFL señaló que tampoco ve ninguna solución en repetir el voto para resolver el problema. De hecho, antes de salir adelante en diciembre pasado, en mayo de 2023 los clubes se habían pronunciado en contra de esta medida innovadora, pues solamente 20 de 36 votaron a favor.
El nuevo dúo de directores generales, Marc Lenz y Steffen Merkel, habían promovido un nuevo acuerdo, finalmente aprobado por el voto a favor de Kind, en virtud del cual la Liga hubiera ganado por una participación de un inversor de alrededor del 8% a lo largo de varios años entre 900 y 1.000 millones de euros.
La decisión de la Bundesliga de no abrir la puerta a inversores privados representa un giro significativo en la dirección de la Liga. Aunque la posibilidad de una gran inyección de capital hubiera significado un impulso financiero para los clubes, el coste social y la reacción negativa de los aficionados, los jugadores y otros miembros de la comunidad del fútbol parecen haber sido demasiado altos para seguir adelante.
