En Cataluña, el problema del absentismo laboral ha aumentado drásticamente en la última década. Según un informe reciente presentado por la patronal catalana Pimec, los empleados catalanes ahora se ausentan de su trabajo casi un día al mes por baja médica, lo que es prácticamente el doble de la tasa de hace diez años.
En promedio, un empleado se ausenta de su puesto de trabajo 7,6 horas cada mes, lo que a lo largo de un año le cuesta a la empresa alrededor de 201 euros mensuales en salarios no trabajados. Esta situación ha llevado a Pimec a buscar el apoyo de la Administración y de los sindicatos para encontrar formas de reducir los niveles de absentismo.
El problema del absentismo laboral es una cuestión controvertida en las relaciones laborales. Para los empresarios, representa un desafío significativo, ya que necesitan contar con la presencia constante de sus trabajadores para mantener la productividad. Además, para el sistema público de salud, las bajas médicas suponen un coste de 2.103,2 millones de euros en prestaciones. La mayoría de estas bajas, específicamente 8 de cada 10, duran menos de 15 días.
Según la estadística oficial, el absentismo laboral se cuantifica en 7,6 horas mensuales de ausencia por trabajador. Sin embargo, el diagnóstico del por qué de esta situación sigue siendo objeto de debate. Algunos señalan a un sistema de salud saturado que no puede atender a los pacientes de manera oportuna, otros apuntan a las sobrecargas de trabajo que generan agotamiento en los trabajadores, y también se menciona el fraude y abuso del sistema de Seguridad Social por parte de algunos empleados. Cada baja por incapacidad temporal debe ser autorizada por un médico.
En su informe, Pimec aborda este problema desde múltiples ángulos. Propone endurecer los controles para prevenir el fraude y aplicar sanciones a los trabajadores que engañen a sus facultativos para obtener la baja. También sugiere que las mutuas colaboradoras, entidades privadas que financian las prestaciones, tengan más poder para decidir cuándo un empleado debe reincorporarse al trabajo.
Además, Pimec insta a invertir más en la sanidad pública para reducir los tiempos de espera, así como promover hábitos saludables entre los empleados, revisar la organización del trabajo para reducir los riesgos y aplicar programas de gestión del estrés para evitar sobrecargas.
Según los datos presentados por Pimec, existe una correlación entre el estado de la economía y el número de bajas laborales. Cuando la economía está en buen estado y la tasa de desempleo es baja, se registran más bajas. Esto se debe a que si los empleados perciben un riesgo para su estabilidad laboral, tienden a evitar acudir al médico y, en algunos casos, llegan a trabajar estando enfermos por miedo a perder su empleo.
Los datos también revelan que al salir de la Gran Recesión, se perdían 3,8 horas por trabajador al mes, pero en 2023, con la economía en niveles récord de crecimiento, se pierden 7,6 horas, casi el doble. Esta tendencia al alza se entremezcla con diferentes variables, aunque Pimec no las ha estudiado todas.
La patronal catalana también ha encontrado una asociación entre el tamaño de la empresa y la duración de las bajas. En las empresas más grandes, los empleados tienden a estar de baja durante más tiempo. En palabras del presidente de Pimec, Antoni Cañete, «Los trabajadores de las pymes tienen más compromiso».
Pimec ha anunciado su intención de hacer del absentismo laboral un tema de debate público y, para ello, planea organizar un congreso con representantes políticos, sindicales y empresariales para avanzar en consensos que contribuyan a reducir el absentismo laboral.
