Inventan un 'pesticida' ecológico con aceite de arroz

La creciente necesidad de desarrollar métodos y productos sostenibles para proteger los cultivos de las plagas, sin recurrir al uso de pesticidas que afectan la salud humana y el medio ambiente, es una prioridad en la actualidad. A menudo, la respuesta a esta problemática se encuentra en la propia naturaleza.

Investigadores de la Universidad e Investigación de Wageningen (WUR) y la Universidad de Leiden, ambas en Países Bajos, han creado una barrera biológica que protege a las plantas de enfermedades y plagas. Este invento es una sustancia pegajosa que se rocía sobre las hojas, atrapando a los insectos dañinos, sin contener los compuestos químicos peligrosos de los pesticidas convencionales.

Este innovador ‘pegamento para insectos’ tiene como objetivo reducir el uso de pesticidas químicos tóxicos. La publicación de los resultados de este estudio se encuentra en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

En febrero, la Comisión Europea tuvo que retirar su propuesta de reducir a la mitad el uso de pesticidas químicos, ante la indignación de la comunidad científica. No obstante, la meta de disminuir su uso sigue en pie para el futuro, debido a los efectos nocivos de estos compuestos en la salud humana, animal y medioambiental.

En su búsqueda de alternativas, los científicos de la WUR y la Universidad de Leiden se inspiraron en la naturaleza. Según Thomas Kodger, profesor asociado de Química Física y Materia Blanda, la planta carnívora drosera tiene pelos glandulares que segregan una sustancia pegajosa para atrapar insectos. Buscaron imitar este sistema natural para proteger nuestras plantas y cultivos.

Los investigadores lograron transformar el aceite vegetal de arroz en una sustancia amarilla y pegajosa, que al ser rociada sobre las hojas, atrapa a los insectos dañinos, manteniendo las plantas más sanas y reduciendo la probabilidad de infecciones por hongos. Esta innovación ha demostrado ser efectiva contra los trips, una de las plagas más comunes, y potencialmente contra otros insectos como la mosca Suzuki de la fruta.

Un factor importante a destacar es que las gotas de este producto son lo suficientemente pequeñas para que los insectos beneficiosos, como los polinizadores, no queden atrapados. Además, a diferencia de los pesticidas químicos, es poco probable que los insectos desarrollen resistencia contra este adhesivo.

Tras su aplicación, la sustancia pegajosa permanece en las hojas durante tres meses y no puede ser eliminada por la lluvia. Es tiempo suficiente para controlar las plagas hasta que llega el momento de la cosecha. Al rociar los cultivos con el pegamento para insectos antes de que se desarrollen los frutos, los agricultores minimizan la posibilidad de que el pesticida llegue a los alimentos.

«La ventaja de nuestro producto sobre los pesticidas químicos es que se pueden ver las pequeñas gotas amarillas», dice Kodger. «Se puede lavar con agua y jabón de fregar». Si se ingiere un poco, probablemente no sea perjudicial. Como procede del aceite vegetal, Kodger espera que no sea más perjudicial que la grasa de freír, pero los científicos aún tienen que investigar hasta qué punto es realmente inocuo.

En términos de su aplicación, los agricultores podrán rociar sus cultivos con esta sustancia utilizando los pulverizadores químicos existentes. Un aditivo especial en la mezcla garantiza que las perlas no se peguen entre sí ni a la máquina.

Sin embargo, los investigadores deben evaluar el impacto ambiental. «Preferimos no verter grandes cantidades de aceite de cocina en los campos», dice Kodger. Por eso, en los próximos años estudiarán la rapidez con que este aceite se degrada en el suelo.

Los investigadores de Wageningen y Leiden planean crear, antes de final de año, una empresa para seguir desarrollando y comercializando esta innovación. Pretenden utilizar diversos aceites usados en función de su disponibilidad, adaptando el proceso en consecuencia.

Estudio de referencia: https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2321565121