Pequeño jugando en la característica puerta para niños en la tienda de Imaginarium de calle León XIII.

Con una mezcla de tristeza y melancolía, la emblemática empresa de juguetes Imaginarium, nacida en Aragón, ha anunciado su cierre definitivo tras 32 años de historia. Aunque este era un final esperado, aunque no deseado, desde el pasado verano, la noticia ha golpeado a los corazones de quienes crecieron en los años 90 y cuya infancia estuvo acompañada por los juguetes de esta marca.

La empresa, que en su apogeo llegó a ser un emporio del juguete, había estado luchando durante un año para llegar a un acuerdo con sus más de 800 acreedores para prorrogar una deuda de 26 millones de euros que la ahogaban. Sin embargo, varios meses después de firmar su acta de defunción, la marca ha anunciado su adiós definitivo.

El último clavo en el ataúd de Imaginarium ha sido el cierre de su dominio web, un acto puramente simbólico pero que certifica su despedida en el mundo digital en el que estamos. La noticia fue anunciada por la empresa aragonesa en su perfil oficial de Facebook, con un emotivo mensaje dirigido a las familias que a lo largo de los años han confiado en sus productos.

En su mensaje, Imaginarium decía: «Queridas familias, mamás, papás, abuelas…os habréis percatado que desde hace unos días nuestra web ya no funciona. Hemos aguantado hasta el último momento, hasta nuestro último aliento, para ‘pulsar el botón’ y decir adiós».

La empresa se despidió con un corazón lleno de emociones encontradas y después de muchos años de servir a las familias, ver crecer a los hijos de sus clientes y a ellos mismos. «Nos entristece informaros que Imaginarium llega a su fin», expresaron.

En su despedida, la empresa quiso expresar su más sincero agradecimiento por la lealtad, fidelidad y apoyo que han recibido a lo largo de los años. Destacaron que ha sido un «honor y privilegio» formar parte de la vida de todos sus clientes y proporcionarles «momentos de alegría y diversión» a través de sus juguetes.

La empresa también quiso agradecer a su increíble equipo, cuyo arduo trabajo y dedicación han sido fundamentales para el éxito de Imaginarium. «Nos llevamos con nosotros recuerdos maravillosos y vínculos especiales que hemos formado con cada uno de vosotros», expresaron.

A pesar del cierre, la empresa se despide con gratitud y sabiendo que han contribuido a hacer de este mundo algo mejor. «Queremos aprovechar esta oportunidad para agradecer a nuestro increíble equipo, cuyo arduo trabajo y dedicación han sido fundamentales para el éxito de Imaginarium. Aunque este capítulo llega a su fin, recordamos con cariño los momentos compartidos, la comunidad que hemos construido juntos y los valores que hemos podido transmitir de una manera u otra mediante el juego», concluía su mensaje.

El cierre de Imaginarium pone punto y final a una historia de 32 años en la que la empresa se convirtió en un referente del sector del juguete y en un símbolo de la infancia de muchos niños y niñas de los años 90. Un adiós que deja un sabor agridulce y que marca el fin de una era en la industria del juguete.

A pesar de su cierre, la empresa deja un legado de alegría, diversión y valores que han llegado a miles de hogares a través de sus juguetes. Un legado que perdurará en los recuerdos de quienes crecieron jugando con sus productos y que recordarán con cariño la marca que acompañó su infancia.

Este cierre no solo marca el fin de Imaginarium, sino también el final de una época en la que los juguetes físicos eran los protagonistas de la infancia de muchos niños. Un tiempo que, aunque ya no volverá, quedará siempre en los recuerdos de quienes tuvieron la oportunidad de vivirlo.

Por Daniel