La tranquila localidad de El Prat de Llobregat, en Barcelona, Cataluña, fue sacudida por un impactante crimen que ha conmocionado a toda la región y ha puesto una vez más en el punto de mira el problema de la violencia vicaria en España. Los Mossos d’Esquadra, la fuerza policial de Cataluña, están investigando un posible caso de este tipo de violencia tras el hallazgo de los cadáveres de una mujer y sus dos hijos en su domicilio. La mujer, identificada como Vanessa, de 43 años, y sus gemelos de 8 años fueron encontrados sin vida en su hogar situado en la calle Agramunt.
El padre de los niños, un individuo de 42 años de nacionalidad española, fue encontrado muerto en la estación de tren de la misma localidad, horas antes del descubrimiento de los cuerpos en la casa. Según los informes policiales, el hombre se había suicidado. En su coche, con el que se había trasladado a la estación, había dejado una nota pidiendo perdón. Aunque se espera la confirmación oficial de la autopsia, las primeras indicaciones apuntan a que asfixió a sus dos hijos y a su pareja antes de quitarse la vida.
El caso está siendo investigado por la División de Investigación Criminal (DIC) de la Región Policial Metropolitana Sur, que ha decretado el secreto de las actuaciones. Según informó el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), no existen antecedentes judiciales previos entre la pareja. El caso ha sido transferido al Juzgado de Instrucción 5, encargado de las causas de violencia sobre la mujer.
La familia, descrita por los vecinos como introvertida, había vivido en la casa por casi dos años. El padre era un hombre alto y calvo que había superado recientemente un cáncer, según declaró el dueño del gimnasio Gea, donde el hombre había estado yendo a hacer ejercicio durante los últimos seis meses.
La noticia de la muerte de Vanessa y sus hijos ha causado un gran impacto en la comunidad de El Prat de Llobregat. Varios vecinos han depositado ramos de flores, velas y peluches en la casa de la familia en señal de luto. El Ayuntamiento de El Prat ha condenado el crimen y ha convocado una concentración en la plaza de la Vila en señal de luto y protesta.
Este crimen ocurre apenas una semana después de un incidente similar en Bellcaire, Gerona, donde un hombre mató a su hijo de cinco años y dejó gravemente herida a su mujer. Según los informes, son ya siete los menores asesinados en España en 2024, y cinco de ellos en Cataluña. En un caso anterior, en enero, un padre mató a sus dos hijos, de 7 y 10 años, en un piso del barrio de Horta, en Barcelona.
Estos incidentes ponen de manifiesto el grave problema de la violencia vicaria en España, una forma de violencia en la que los hijos son asesinados como forma de hacer daño a la madre. A pesar de las reformas legales y las medidas de protección, el número de casos sigue siendo alarmante. Este tipo de crímenes, junto con los casos de violencia de género, representan una de las formas más extremas y devastadoras de violencia contra las mujeres, y requieren de acciones urgentes y coordinadas para su erradicación.
