El acceso de Renfe a las líneas de alta velocidad francesas avanza a un ritmo más lento de lo que la compañía ferroviaria y el Gobierno de España desearían. Este retraso está generando una escalada de críticas entre ambos países. La meta inicial era que Renfe, la empresa pública española, pudiera competir operando en la línea Barcelona-París antes de los Juegos Olímpicos en la capital francesa este verano. Sin embargo, parece que esta meta no se cumplirá.
Raül Blanco, presidente de Renfe, ya descarta que este plazo se pueda lograr debido a «cosas que no dependen de Renfe», como la homologación de los trenes de Talgo en Francia. Blanco prevé que el estreno será más probablemente para el último trimestre del año.
Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, sostiene que España está padeciendo una estrategia «desleal» por parte de Francia, que pone «trabas continuamente» a la puesta en servicio de los AVE de Renfe en la línea que llega a París. Asegura que Francia está dificultando la homologación de los trenes.
Puente critica esta actitud, especialmente considerando que la empresa ferroviaria pública francesa, SNCF, ya opera en España desde 2021 a través de Ouigo. «Ellos trabajan aquí en un escenario que ya nos gustaría a nosotros y eso es una estrategia desleal. Ya se lo he dicho a la comisaria de Transportes en Bruselas, que necesitamos competir en igualdad de condiciones», ha señalado.
Sin embargo, Francia rechaza estas críticas. Según fuentes diplomáticas francesas, las acusaciones de competencia desleal «crean una polémica inútil y no son justas». Argumentan que el modelo de trenes que Renfe usa actualmente en Francia «posee un sistema de señalización que no es compatible con el que se usa desde hace décadas en la línea Lyon-París». Esto es lo que ha llevado a Renfe a equiparse con un nuevo modelo de tren, que ahora está en proceso de homologación en Francia y a nivel europeo.
Como ejemplo, citan a Trenitalia, compañía italiana que opera en el mercado francés gracias a que «tomó medidas antes» y se equipó con trenes compatibles con el sistema de señalización existente en el trayecto París-Lyon. También mencionan el caso de Ouigo, que en España usa trenes que no son compatibles con el sistema de señalización de la línea Madrid-Sevilla, y está realizando los ajustes necesarios.
La entrada de nuevos rivales frente al antiguo monopolio de Renfe ha provocado una histórica sacudida comercial en el gran negocio del tren de alta velocidad en España. La liberalización ferroviaria ha hundido el precio medio de los billetes, ha disparado la oferta de trenes y ha catapultado el número de pasajeros en los grandes corredores del tren, acabando con el antiguo tradicional del avión.
El grupo estatal Renfe se encontró primero con la competencia directa de Ouigo -propiedad de la compañía pública francesa SNCF-, desde 2021, y después con la de Iryo -controlada por la también estatal italiana Trenitalia (45%) y por las españolas Air Nostrum (31%) y Globalvía (24%)-, desde 2022. Ambas compañías dominadas por grupos extranjeros han entrado en los grandes corredores de Madrid-Barcelona, Madrid-Levante y Madrid-Sur, los mejores y más atractivos del mercado español.
De acuerdo a fuentes españolas, las facilidades con que se han encontrado los nuevos competidores para entrar en el mercado español gracias a la liberalización no se están viendo correspondidas en los planes de Renfe para impulsar su desembarco en la alta velocidad en Francia. Renfe acumula un gran retraso en su objetivo de empezar a operar la ruta Barcelona-París y se está enfrentando a lo que consideran una lentitud administrativa por parte de las autoridades francesas.
Durante una década y hasta finales de 2022, la conexión Barcelona-París la operaban de manera conjunta Renfe y SNCF a través de una sociedad controlada a partes iguales (Elipsos), pero el grupo galo rompió la alianza y se lanzó a explotarla en solitario. Renfe lleva desde entonces intentando lanzar su propia ruta Barcelona-París para competir con su antiguo socio.
Renfe inició su operativa en el mercado francés el pasado verano con el lanzamiento de la ruta Barcelona-Lyon y la Madrid-Barcelona-Marsella, pero su gran objetivo es estrenarse en el verdadero negocio de la alta velocidad gala con la conexión Barcelona-París. La compañía española ya no mantiene como objetivo tener operativa la ruta el próximo julio, antes de que empiecen los Juegos Olímpicos que se celebrarán en París, y se conforma con conseguirlo antes de que termine 2024.
El nuevo retraso ha puesto en alerta al Gobierno, que ha estado insistiendo al Ejecutivo galo en la necesidad de impulsar de una vez un entorno de liberalización ferroviaria. “El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha trasladado de forma recurrente al Gobierno francés la importancia y los beneficios para sus ciudadanos que implica que Renfe pueda operar en la ruta París-Lyon en las mismas condiciones que el operador ferroviario francés presta servicio en nuestro país, en un mercado ferroviario abierto a la competencia”, indicaron fuentes oficiales, que confirman que la intención es mantener la presión hasta conseguir el objetivo.
Tras varios encontronazos previos, el Gobierno francés se comprometió en la última cumbre bilateral España-Francia, celebrada en enero de 2023, a facilitar que Renfe estuviera operando la ruta con París antes del fin del pasado año, agilizando los procesos de homologación de los trenes que pretende utilizar Renfe en el mercado francés. Sin embargo, esta certificación de los convoyes aún no se ha obtenido.
Renfe inicialmente activó el proceso de certificación para operar en Francia con trenes del modelo de la S-100, fabricado precisamente por el grupo francés Alstom y suponiendo que facilitaría los trámites. Ahora Renfe está a la espera de que la española Talgo consiga la certificación de su modelo S-106 para poder utilizarlo en la ruta Barcelona-París.
El principal problema que está encontrando la dupla Talgo-Renfe para obtener las autorizaciones para poder operar hasta París se debe al incompleto despliegue del sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario (ERTMS) en la red francesa. Un retraso en el despliegue que está suponiendo una ventaja competitiva para la pública SNFC, que tiene acceso a una tecnología cautiva en las líneas francesas y que tiene en su mano dar el visto bueno a su utilización por parte de otros operadores.
