El reconocido evaluador internacional de crédito, Fitch Ratings, ha tomado la decisión de mejorar la nota de crédito de la deuda a largo plazo de la Generalitat, elevándola de ‘BBB-‘ a ‘BBB’. Un cambio significativo, ya que es la primera revisión al alza del nivel de solvencia de la administración catalana en más de dos años. Esta decisión se basa en la observación de que los mecanismos de apoyo del Estado a las autonomías, como el fondo de liquidez autonómica (FLA), han adquirido un carácter estructural tras una década de funcionamiento.
Esta medida, que entrará en vigor el próximo 15 de marzo, refuerza la decisión que anunció la agencia DBRS Morningstar en diciembre pasado. Aunque no elevaron la nota de la deuda, sí mejoraron su perspectiva de «estable» a «positiva», un paso que generalmente precede a una mejora en la calificación. Con esta nueva evaluación, la deuda de la Generalitat sube un peldaño más en el denominado “grado de especulación”, que aún implica un cierto nivel de riesgo de impago, pero se aleja un poco más de la categoría de los bonos basura, que tienen la peor nota y menor valoración.
Fitch justifica su decisión en la “liquidez consistente y fuerte” proporcionada por el gobierno central a las autonomías durante los últimos 10 años, que se espera que se mantenga durante el periodo que cubre la calificación crediticia. La nueva nota otorgada a la deuda a largo plazo de Catalunya es la misma que Fitch asigna a países como Bulgaria, Chipre, Hungría, Indonesia, Kazajistán o Perú.
En diciembre, la agencia DBRS tomó su decisión tras el acuerdo de ERC con los socialistas para condonar 15.000 millones de euros, equivalente al 20% de la deuda de la Generalitat con el FLA. Aunque esta agencia mantuvo la nota, interpretó que este pacto, cuando se ejecute, supondrá un «alivio» en la carga que soporta la administración catalana y «mejores perspectivas fiscales». El Govern estima que, cuando se aplique el acuerdo, la deuda sobre el producto interior bruto (PIB) pasará del 29,5% al 23,6%.
DBRS fue la segunda agencia en quitar la etiqueta de bono basura a la deuda de la Generalitat y mantiene la nota de la deuda en ‘BBB’ «baja», con tendencia estable desde el 11 de marzo de 2022. Fitch Ratings fue la primera en hacerlo el 16 de julio de 2021. Por su parte, Moody’s Investors Service la tiene calificada como ‘Ba1’, con perspectiva estable desde el 22 de julio de 2022, manteniéndola en el grado especulativo.
El Govern planea regresar al mercado de manera gradual a partir de este año, tras haber descartado hacerlo el año pasado, cuando lo había previsto inicialmente. La idea era comenzar con el 5% de la deuda total, y continuar con el 10%, el 15% y el 20% entre 2025 y 2027. La calificación sobre la solvencia es un factor importante para atraer inversores. Sin embargo, el aumento de los tipos de interés desde julio de 2022, que los ha situado en el 4,50%, dificulta estos objetivos. Esto también ha llevado a un incremento en los costes financieros de la Generalitat, de los 782 millones de euros en 2023 a los 1.372 millones previstos en el proyecto de presupuestos para 2024.
Desde 2012, la Generalitat ha estado financiándose a través del Estado mediante mecanismos creados para mitigar el cierre de los mercados a las comunidades autónomas. Uno de ellos es el fondo de liquidez autonómica (FLA), con el que se amortiza la deuda pendiente de las comunidades que incumplen el objetivo de déficit de cada ejercicio. Según las previsiones del Ejecutivo catalán, seguirán teniendo al Estado como acreedor hasta 2034.
