El Tesoro capta 5.581 millones de euros
El interés de los ahorradores por la renta fija continúa creciendo. En la última subasta, el Tesoro Público recibió solicitudes por valor de 10.130 millones de euros, casi el doble de los 5.581 millones finalmente adjudicados, una cifra situada dentro del rango medio previsto.
El repunte de las rentabilidades de la deuda a nivel global, ligado a la presión inflacionaria provocada por la guerra, ha impulsado la demanda de títulos españoles. Los inversores han mostrado especial interés en unos bonos que ofrecen rendimientos superiores a los registrados en los últimos años.
Los bonos a diez y veinte años superan el 4%
La rentabilidad de las obligaciones del Estado a diez y veinte años rebasó el 4%, unos niveles que no se observaban desde 2013.
En concreto, el Estado colocó obligaciones a diez años con un interés marginal del 4,181%, frente al 3,964% de la subasta celebrada a mediados de septiembre. Para las obligaciones con una vida residual de 20 años y un mes, el interés marginal ascendió al 4,573%, por encima del 3,439% registrado en la anterior emisión.
Las peticiones para los títulos a diez años superaron los 3.500 millones de euros. Por su parte, la demanda de obligaciones con una vida residual de dos años y siete meses rebasó los 3.100 millones. Estos últimos títulos alcanzaron una rentabilidad marginal del 3,439%, frente al 3,085% anterior.
Cupones e instrumentos indexados a la inflación
Los cupones que percibirán los inversores serán del 1,45% para las obligaciones con una vida residual de dos años y siete meses; del 3,40% para las obligaciones a diez años; del 1,15% para las obligaciones indexadas a la inflación de la zona euro a diez años; y del 2,90% para las obligaciones con una vida residual de 20 años y un mes.
En el caso de las obligaciones ligadas a la inflación de la zona euro, el interés marginal aumentó desde el 1,431% hasta el 1,968%.
La guerra en Irán tensiona el mercado de renta fija
El aumento de los rendimientos coincide con varios meses de tensión en los mercados de renta fija a causa de la guerra en Irán. El shock energético ha impulsado la inflación y ha llevado a la mayoría de los bancos centrales a elevar los tipos de interés.
En un contexto geopolítico incierto, los inversores reclaman mayores garantías para financiar, especialmente, a los Estados. También crecen las dudas sobre si los gobiernos están incrementando su endeudamiento a un ritmo superior a la capacidad de absorción del mercado.
En España, el Tesoro Público prevé unas necesidades nuevas de financiación de 55.000 millones de euros en 2026, la misma cantidad prevista para 2025. Según el Ministerio de Economía, la estrategia financiera de este año estará condicionada por el buen comportamiento de la economía española y la responsabilidad presupuestaria.
