Durante un reciente enfrentamiento de fútbol entre el Betis y el Athletic, un incidente inusual y preocupante tuvo lugar en el campo, dejando a todos los presentes, y a los que lo vieron desde casa, preguntándose: ¿Hacia dónde se dirigía el cámara de televisión? ¿Por qué se encontraba en la zona de carrera de la linier Guadalupe Porras?
Este incidente ocurrió justo después del primer gol del Betis. Guadalupe Porras, con su atención centrada en el campo de juego, estaba haciendo su trabajo tal y como se esperaba de ella, corriendo hacia el centro del campo. Sin embargo, una steady-cam (una cámara móvil que es operada por una persona a pie de campo) se interpuso en su camino, en un lugar donde no debería haber estado.
La violenta colisión con la cámara dejó a la linier conmocionada y tirada en el césped. Sufrió una considerable herida en la frente, la cual causó que su rostro se llenara de sangre. El equipo médico tuvo que acudir de inmediato para atender a Guadalupe. Después de sentarla en una silla plegable y administrar los primeros auxilios para detener la hemorragia, fue rápidamente trasladada en la ambulancia que estaba preparada en la entrada del campo, para ser llevada al hospital más cercano.
A pesar del incidente, el partido pudo continuar. En lugar de Porras, el cuarto árbitro, Néstor Holgueras Castellanos, asumió sus funciones como linier.
Desde el incidente, se han revelado imágenes del momento del impacto, mostrando la gravedad del choque y explicando la cantidad de sangre que manchó el rostro de la árbitra asistente.
El árbitro principal, Guillermo Cuadra Fernández, en su informe del partido, describió el incidente como un «violento golpe en la cabeza» de la linier con la cámara de televisión. Según su informe, la colisión resultó en «una herida inciso-contusa en la cara de grandes dimensiones» y causó una pérdida momentánea del conocimiento.
Fernández también señaló en su informe que había ordenado al cámara de televisión que abandonara esa zona, ya que representaba un peligro para la «integridad física de los participantes». El operador de la cámara obedeció, pero apareció de nuevo en el mismo lugar en la segunda mitad del partido, donde, según informes, «estaba molestando» a los jugadores que se estaban calentando con los técnicos.
Este incidente destaca la necesidad de garantizar la seguridad de todos los participantes en un partido de fútbol, incluyendo a los árbitros y a los operadores de cámara. También pone en relieve la importancia de seguir las instrucciones de los árbitros en todo momento para evitar incidentes peligrosos como este. Se espera que se tomen medidas para evitar que tales incidentes se repitan en el futuro.
