Un lanzacohetes de la empresa zaragozana Instalaza.

El pasado 24 de febrero de 2022, el mundo vio el inicio de una guerra en Europa cuando Ucrania fue invadida por 250,000 soldados rusos. Este conflicto, junto con la creciente tensión en el Oriente Próximo, marca el comienzo de una era de incertidumbre e inseguridad a nivel global. El escenario actual ha llevado a Margarita Robles, la ministra de Defensa de España, a advertir sobre la posibilidad de una guerra a gran escala.

En respuesta, España ha tomado decisiones de incremento del gasto militar sin precedentes en la historia del país. En los últimos seis años, el presupuesto de inversiones militares se ha triplicado, alcanzando casi 4,000 millones de euros en 2024. A pesar de este aumento, el gasto militar de España sigue siendo relativamente bajo en comparación con otros países europeos, representando solo el 1.3% del PIB del país, frente al 1.8% de los países de nuestro entorno.

El sector de defensa español, a pesar de lo que podría pensarse inicialmente, no se queda atrás en Europa. De hecho, gracias al incremento de inversión, se espera que la industria experimente un fuerte aumento en la demanda, alcanzando un máximo histórico de facturación cercano a los 9,000 millones de euros. Además, el gobierno español ha mostrado su compromiso a largo plazo de converger con el gasto medio de nuestros aliados europeos, lo que ha generado optimismo en el sector.

La industria de defensa española ha recibido contratos por un valor aproximado de 70,000 millones en lo que va de siglo. Con un tercio de su producción destinada a terceros países, la industria se encuentra entre las diez más importantes a nivel mundial y es la séptima más exportadora.

El éxito de la industria de defensa española se atribuye a varios factores. En primer lugar está la generación de producto propio, un enfoque que comenzó en los años 80 y que ha llevado a la industria a desarrollar capacidades en diversas áreas como la simulación, radares, optrónica, aviones de transporte, entre otros. En segundo lugar, ha sido el desarrollo de una gran capacidad de ingeniería, que ha permitido a la industria participar en programas cooperativos y desarrollar nuevas soluciones. Finalmente, la enorme capacidad de integración ha sido un factor crucial en el éxito de la industria.

Mirando hacia el futuro, si el incremento presupuestario se mantiene, la industria española se enfrentará a dos retos añadidos. El primero de ellos es la necesidad de adquirir capacidades que hoy no están en su catálogo, como sistemas de defensa antiaérea y antimisil, sistemas de mando y control, sistemas no tripulados, entre otros. El segundo desafío será mantener e incrementar el 70% de nacionalización alcanzado en los contratos previos, lo que requerirá de un plan de capacitación financiado desde la Administración y la negociación de acuerdos industriales con los potenciales tecnólogos.

Además, para mantenerse a la vanguardia tecnológica y duplicar la facturación de la industria al final de la década, será necesario multiplicar por 10 el presupuesto de I+D del Ministerio de Defensa. Algunas empresas como PLD Space, Skydweller, Oesía, Zeleros y SMS ya están liderando el camino, trabajando en áreas como lanzadores espaciales, sistemas de vuelo perpetuo, fotónica, desarrollo de baterías y levitación magnética, y el dominio de los misiles. Estas empresas son un claro ejemplo de la dirección que la industria necesita tomar para mantenerse al frente en las próximas décadas.

Por Daniel