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España lidera la liberalización del comercio internacional superando a potencias globales

Tras la crisis económica global provocada por el COVID-19, España ha estado al frente de las naciones que buscan una recuperación mediante la liberalización progresiva y eliminación de barreras en el comercio internacional. Esta estrategia ha permitido a España alcanzar el segundo lugar en el índice de restricción del comercio de servicios, o Services Trade Restrictiveness Index (STRI), publicado anualmente por la OCDE. Sólo Japón precede a España en esta lista, mientras que el Reino Unido ocupa la tercera posición.

El STRI refleja el grado en que las políticas de un país impiden o restringen el comercio de servicios. Estos son esenciales para el funcionamiento de las economías modernas y su restricción puede tener un impacto significativo en la eficiencia económica, la productividad y el bienestar. En este contexto, la posición de España es un indicativo de su compromiso con una economía abierta y competitiva.

Entre los sectores en los que la economía española se muestra más abierta que la media del ránking de 50 países recogidos por la OCDE, destacan la banca comercial, las telecomunicaciones y la logística de mercancías. En contraste, la economía más restrictiva y cerrada es la de Rusia, seguida de cerca por Indonesia, Tailandia e Islandia.

El caso de España frente a otros países europeos

La comparación de España con otros países europeos es especialmente relevante. Mientras que Francia ha relajado su marco regulatorio tras la pandemia, Alemania ha aplicado más trabas en los últimos años, aunque sigue teniendo una regulación más abierta que la mayoría de los integrantes de la lista. Italia, Bélgica y Grecia, por su parte, son los países de la UE con mayor restricción en el comercio de servicios.

A pesar de los esfuerzos de algunos países para suavizar sus legislaciones, como Brasil, Canadá, India, Corea y China, la OCDE observa que en 2023 se produjo un endurecimiento generalizado de las restricciones al comercio de servicios. Este fenómeno resultó de políticas nuevas o revisadas en varios países relacionadas con el control de la inversión extranjera directa que afecta al comercio digital y las plataformas de comercio electrónico, lo que dificulta la labor de los proveedores de servicios globales.

Estas políticas han resultado en entornos regulatorios más fragmentados, lo que puede tener un impacto negativo en la eficiencia del comercio de servicios a nivel global. Sin embargo, también se han identificado políticas que contribuyen a aliviar los obstáculos regulatorios en algunos países. En particular, la OCDE destaca la liberalización de los servicios relacionados con la infraestructura, como los de construcción, arquitectura e ingeniería en Canadá y China.

Otros ejemplos de liberalización incluyen los servicios financieros en Brasil, los servicios profesionales en la India o los servicios habilitados digitalmente en Corea e India. También se ha observado una reducción de la participación gubernamental en empresas clave en países como Israel, Lituania y el Reino Unido.

Según cálculos de la OCDE, los costos del comercio podrían disminuir entre un 20% y un 37% para los proveedores de servicios bancarios comerciales si los países implementaran reformas ambiciosas. Además, una transformación en el transporte aéreo podría aumentar la productividad manufacturera en un 8,4% de media en 17 industrias manufactureras. Por lo tanto, se necesitan más acciones nacionales y multilaterales para acelerar la liberalización de las políticas comerciales de servicios y contrarrestar el volumen de barreras acumuladas en los últimos años.

Por Daniel