«No es verdad que el nivel haya bajado...»

Renovado debate sobre la dificultad de los exámenes de la EBAU tras la viralización de preguntas consideradas demasiado sencillas

La Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU), anualmente, causa un gran revuelo y propicia polémicas. Esto se debe, principalmente, a la disparidad percibida en el nivel de dificultad de los exámenes, una cuestión que ha sido objeto de discusión en repetidas ocasiones. Algunos estudiantes consideran ciertos exámenes extremadamente difíciles, mientras que otros parecen ser excesivamente fáciles. La reciente controversia, desencadenada por errores en el examen de Matemáticas, llevó a la Universidad de Oviedo a contemplar la posibilidad de ajustar los criterios de corrección.

No obstante, el foco de la polémica ha cambiado recientemente. En esta ocasión, el examen de Geografía de la EBAU en Asturias ha sido objeto de críticas virulentas en las redes sociales debido a la aparente simplicidad de dos de sus preguntas. Estas cuestiones, que requerían identificar cuatro Comunidades Autónomas y ocho provincias en un mapa mudo, representaban el 20% de la nota total del examen.

Descontento en las redes sociales

La polémica comenzó cuando un profesor de secundaria, conocido en las redes como ‘jrfercuen’, compartió estas preguntas del examen de Geografía, subrayando la baja exigencia del ejercicio para un examen que determina el acceso a la universidad. La publicación acumula más de 140.000 visualizaciones y ha sido compartida en varias plataformas. En una de las preguntas, que valía un punto sobre diez, se pedía identificar las comunidades autónomas numeradas: Extremadura, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Región de Murcia. La segunda pregunta, también valorada en un punto, requería nombrar las provincias de Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana.

La principal crítica es que estos contenidos se estudian en la educación primaria y son obligatorios en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Por ello, muchos consideran que son demasiado simples para una prueba que determina el acceso a la educación superior. Tras la publicación de las preguntas, las reacciones en las redes sociales no se hicieron esperar. Algunos usuarios expresaron su sorpresa y descontento, argumentando que el nivel de exigencia parecía más apropiado para alumnos de primaria que para estudiantes que aspiran a ingresar a la universidad.

Por ejemplo, la usuaria ‘yummybull’ comentó: «Pensaba que era un examen de Primaria. Bueno, en EGB yo me tenía que aprender todos los ríos y sus afluentes, entre otras cosas. Nuestros políticos quieren gente ignorante y manipulable, no me cabe otra respuesta». Por su parte, ‘SeptemFrates’ afirmó: «Este año una hermana mayor de un alumno me comentaba que la primera vez que se había estudiado las comunidades y provincias fue en bachillerato. Su hermano en cuarto y quinto. Creía que era broma, pero veo que no…».

Revisión y estandarización de los exámenes de la EBAU

Esta situación ha reavivado el debate sobre la necesidad de revisar y estandarizar el nivel de dificultad de los exámenes de la EBAU en las distintas comunidades autónomas. De hecho, el pasado martes se aprobó el proyecto de real decreto que regulará la prueba de acceso a la universidad a partir del curso 2024/2025. Este nuevo decreto se espera que ajuste de manera más equitativa el nivel de los exámenes y que refleje de forma más precisa las competencias necesarias para los estudios universitarios.

La complejidad de los exámenes de la EBAU ha sido un tema de discusión recurrente en los últimos años. Los estudiantes y profesores han pedido una mayor coherencia y estandarización en las pruebas para garantizar la equidad entre los estudiantes de diferentes comunidades autónomas. El reciente incidente con el examen de Geografía de la EBAU en Asturias ha vuelto a poner este problema en el centro de atención, destacando la necesidad de un cambio en la forma en que se llevan a cabo estas pruebas.

Con el reciente proyecto de real decreto, se espera que se tomen medidas para abordar estas preocupaciones y garantizar que las pruebas de la EBAU sean justas y reflejen de manera adecuada el nivel de conocimiento y habilidad que se espera de los estudiantes que aspiran a ingresar a la universidad.