El mercado mayorista de electricidad, donde las empresas energéticas y los ‘traders’ compran y venden la electricidad que se consumirá al día siguiente, está experimentando una caída en picado en los precios de la electricidad. Según los informes del Operador del Mercado Ibérico de la Energía (OMIE), el mercado ha acumulado decenas de horas a cero euros y ha registrado algunas horas con precios negativos casi todos los días en las últimas dos semanas.
Este fenómeno se debe principalmente a la elevada producción de energías renovables como la eólica, la solar y la hidroeléctrica. El mercado de la electricidad, también conocido como el ‘pool’, establece precios diferentes para cada hora del día y los fija mediante un sistema marginalista. En este sistema, la última y más cara tecnología necesaria para cubrir la demanda determina el precio de todas las demás.
Las tecnologías de generación denominadas inframarginales, que incluyen principalmente las renovables y la nuclear, suelen entrar en el mercado a precio cero. Por lo tanto, cuando la producción de estas energías es suficiente para cubrir toda la demanda prevista, la cotización permanece en cero euros. Los precios negativos se dan cuando algunas plantas prefieren vender su electricidad por debajo de cero antes que quedarse fuera del mercado.
Este derrumbe de los precios es una noticia bien recibida por los consumidores. Sin embargo, no significa que la electricidad sea gratuita para el cliente, ya que todavía tienen que pagar impuestos y otros recargos regulados en su factura. Al mismo tiempo, la caída está haciendo saltar las alarmas en el sector energético. Grandes eléctricas como Endesa e Iberdrola están expresando su preocupación ya que este colapso del mercado podría amenazar la rentabilidad del sector y frenar las inversiones en nuevas energías renovables.
Mario Ruiz Tagle, consejero delegado de Iberdrola España, advirtió durante las jornadas Wake Up Spain, «No es sano tener precios cero o negativos». En un contexto en el que la demanda de electricidad ha continuado cayendo hasta niveles de hace dos décadas, Iberdrola ha detenido la producción en algunas de sus centrales nucleares para evitar producir a pérdidas.
José Bogas, consejero delegado de Endesa, también expresó su preocupación y vinculó los «precios extremadamente bajos» al exceso de producción hidroeléctrica. Sin embargo, confía en que el desplome del mercado durará solo durante abril y mayo y luego «volverá a la normalidad».
Ambos ejecutivos coinciden en subrayar la necesidad de acelerar las inversiones en redes eléctricas para facilitar la conexión de nuevas renovables y de nuevos proyectos industriales. Para ello, solicitan al Gobierno y a la CNMC una reforma de la regulación actual para eliminar los límites a la inversión y aumentar la retribución por las inversiones realizadas.
Por otro lado, los ejecutivos de Repsol y Naturgy, Josu Jon Imaz y Francisco Reynés, respectivamente, advirtieron en el mismo foro sobre la incertidumbre en la evolución de los precios del petróleo y el gas. Según ellos, sigue habiendo riesgo de impacto por las crisis geopolíticas, tanto en Oriente Próximo como en Ucrania. Francisco Reynés, presidente de Naturgy, señaló que «Las tensiones geopolíticas no han desaparecido» y que «los mercados ya están descontando escenarios donde pueden haber diferentes abanicos de evolución de las commodities energéticas».
