La financiación autonómica de Galicia ante la singularidad catalana: un desafío pendiente
La elección del candidato socialista, Salvador Illa, para presidir la Generalitat ha puesto en el punto de mira una cuestión que, aunque siempre presente, ha sido intencionadamente marginada por el Gobierno: la falta de un nuevo modelo de financiación autonómica. La oferta del presidente Pedro Sánchez a ERC de un trato «singular», es decir, preferencial, a cambio de sus votos, ha provocado un amplio rechazo en gran parte de España, con Galicia en una posición especialmente vocal. Sin embargo, la comisión parlamentaria encargada de elaborar la posición de esta Comunidad en el debate aún no ha emitido su dictamen, una tarea que el Grupo Popular en el Pazo do Hórreo ha anunciado recientemente su intención de retomar «en el plazo más corto posible».
Galicia busca tener una voz activa en este debate y la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, ha anunciado que convocará el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) el próximo mes. La inconclusión de la labor de la comisión, que se inició en la anterior legislatura autonómica, la undécima, no es un asunto menor.
Según el portavoz del Grupo Popular en el Parlamento de Galicia, Alberto Pazos, el dictamen servirá para presentar un documento que pueda servir de base para una posible negociación de la financiación. Con el aval del Parlamento y ofreciendo una «visión de conjunto» de lo que la Comunidad considera que debería ser el nuevo modelo. Un modelo que «atienda las demandas y peculiaridades de todas» las regiones, a la vez que recoja las «específicas» de Galicia por sus características.
Difícil ya en 2022
Una cuestión aparte es el grado de consenso que pueda obtener. Hace dos años, el entonces portavoz conservador en la Cámara, Pedro Puy, admitía que veía difícil contar con el apoyo del BNG, aunque sí veía «muchos» puntos de «contacto» con el PSOE. Sin embargo, el contexto ha cambiado significativamente desde entonces.
La ‘comisión no permanente especial de estudio para abordar la propuesta de la Comunidad Autónoma de Galicia ante la reforma del sistema de financiación’ se creó en noviembre de 2021, y fue disuelta al mismo tiempo que el Parlamento, el 26 de diciembre de 2023, debido a la convocatoria de elecciones autonómicas. Esta comisión, que comenzó su trabajo en plena pandemia, contó con la comparecencia de una decena de expertos que coincidieron en rechazar las propuestas del BNG y su demanda de un modelo ‘a la vasca’, de concierto y cupo.
El conselleiro de Facenda, Miguel Corgos, cerró las comparecencias cifrando el sobrecoste para Galicia de la variable de dispersión en más de 500 millones anuales, además de establecer la posición de la Comunidad. Corgos pidió un modelo con suficiencia global, con una variable que refleje el coste de los servicios en cada territorio, con una nivelación total, que permita capacidad fiscal y que aporte simplificación, transparencia y estabilidad.
El papel de la izquierda
El Bloque Nacionalista Galego (BNG), por su parte, ha mantenido su postura inicial a pesar de las críticas recibidas. La viceportavoz Olalla Rodil, tras la Junta de Portavoces, instó al PP a ‘descongelar’ la comisión, al tiempo que pidió una «negociación directa» de la nueva financiación. Además, culpó a los populares de haber lastrado a Galicia al apoyar el modelo en vigor (y caducado) en 2009. Tres días después, el Grupo Popular no sólo se negó a reanudar la comisión, sino que Pazos indicó que «lo normal es que se aceleren los trabajos» que quedaron inconclusos. Sin establecer una «fecha límite», Pazos expresó su confianza en contar con un dictamen «en un plazo bastante breve».
Pazos criticó duramente a las dos fuerzas de la izquierda gallega. Acusó a los socialistas de ser «capaces de decir en Madrid una cosa y, en Galicia, exactamente la contraria». También atribuyó un comportamiento de seguidismo al secretario general del PSOE, José Ramón Gómez Besteiro, por encubrir a Sánchez a base de negar que no habrá un trato preferente para Cataluña. En cuanto al BNG, Pazos reprochó que están «más preocupados de cumplir los deseos de sus aliados independentistas», aunque esto suponga avalar una decisión que resulta perjudicial para Galicia.
El Bloque argumenta que la Comunidad puede aspirar a seguir los pasos de Cataluña para argumentar que no tiene por qué perjudicarle que Sánchez les otorgue una financiación «singular». El PSdeG, por su parte, además de no poner objeciones a su líder nacional, sostiene que no debe importar lo que suceda en otras regiones. Ahora tendrán la oportunidad de demostrar su posición.
