Un trabajador de la construcción

El escenario es familiar: hace prácticamente un año, la Fira de Barcelona se preparaba para recibir uno de los más grandes, si no el más grande, congresos ligados a su nombre: el Mobile World Congress. Sin embargo, durante los últimos preparativos, la tragedia golpeó cuando un empleado temporal de una empresa especializada en carga y descarga de materiales murió aplastado por una pesada carga. Este joven de 21 años se convirtió en una de las 721 personas que perdieron la vida en un accidente laboral en el último año: hombres y mujeres que se levantaron un día para ir a trabajar y nunca volvieron a casa.

Esta semana, el Ministerio de Trabajo publicó los datos provisionales sobre los fallecimientos por accidentes laborales durante el año anterior. La nota positiva es que el índice de accidentes ha descendido en comparación con el año anterior, registrando un 17% menos de muertos en el trabajo que en 2022. Por primera vez en cinco años, España ha bajado de la marcada cifra de dos fallecidos cada día en el trabajo.

No obstante, desde el sindicato UGT, se afirma que «este descenso no es suficiente y urge llevar a cabo actuaciones inmediatas para poner fin a esta situación». A pesar del descenso, los datos de 2023 no son los más bajos de la estadística y el goteo de víctimas mortales no cesa, ni siquiera en este 2024. Recientemente, un trabajador de una obra de asfaltado de una carretera en Polinyà (Vallès Occidental) murió tras ser atropellado por una máquina compactadora. En los últimos 30 años, más de 30.000 personas han perdido la vida debido a accidentes laborales en España, con un total de 31.429 fallecidos registrados entre 1994 y 2023.

El sector de la construcción se destaca como el segundo más peligroso y donde más personas mueren cada año. Según los datos de 2023, un peón de obra tiene cinco veces más posibilidades de morir en el trabajo que un empleado del sector servicios. Sin embargo, el sector más peligroso es el campo, donde es casi seis veces más probable morir durante la jornada laboral que en los servicios o más del doble que en la industria.

A pesar de estas cifras impactantes, los accidentes mortales son solo una pequeña parte de los accidentes laborales que se registran en España. En 2023, hubo un total de 624.911 accidentes que resultaron en una baja laboral, un 1,1% menos que el año anterior. Sin embargo, los sindicatos advierten sobre un posible sesgo en las estadísticas.

Desde el sindicato CCOO, argumentan que el descenso general se debe principalmente a la disminución significativa en la notificación de accidentes en las actividades sanitarias y de servicios sociales. Esta disminución se debe a que en 2022, los casos de COVID-19 en estos sectores se contabilizaban como accidentes laborales, y hubo un repunte durante los primeros meses de ese año debido a la variante Ómicron.

Además, señalan que si se descuentan los casos de COVID-19 de la comparativa entre 2022 y 2023, se observaría un aumento de los accidentes laborales con baja en términos absolutos e índices de incidencia. Sectores como el comercio al por mayor y menor, suministro de agua, saneamiento y gestión de residuos, hostelería e industria manufacturera ya están experimentando incrementos en sus índices de incidencia.

Otra estadística preocupante de 2023 es el aumento de los accidentes ‘in itinere’, es decir, aquellos que ocurren en el desplazamiento al o desde el lugar de trabajo. Estos accidentes aumentaron un 7,3% respecto al año anterior, sumando un total de 85.327 siniestros. El trabajo sigue siendo el principal motivo de desplazamiento de los catalanes, con uno de cada tres trayectos realizados cada día en las carreteras catalanas por motivos laborales.

En respuesta a estas cifras alarmantes, el Gobierno de coalición ha decidido abordar mejoras en el sistema de prevención de riesgos laborales durante esta legislatura. Con el objetivo de aumentar la atención a los riesgos psicosociales y aumentar la perspectiva de género, se planea una actualización completa de la ley de prevención de riesgos. Esto responde a una crítica sostenida por los sindicatos sobre la infra detección de contingencias como profesionales en aquellos sectores mayoritariamente ocupados por mujeres.

Por Daniel