Lidia, una mujer de 24 años nacida en Michigan, Estados Unidos, decidió un día cambiar su vida en busca de una tranquilidad que no lograba encontrar en su país natal. Su aventura la llevó a la provincia de Girona, en Cataluña, España, donde decidió asentarse hace dos años en el pequeño pueblo de Estanyol. Un lugar que apenas cuenta con 185 habitantes y donde la vida transcurre a un ritmo mucho más pausado y tranquilo. Sin saberlo, se convirtió en vecina de Pau Cubarsí, considerado como una de las últimas perlas surgidas de la cantera del FC Barcelona, La Masia.
Estanyol es un lugar donde la vida es simple y la soledad es una constante. La plaza del pueblo, junto a la iglesia y el cementerio, es uno de los pocos puntos de encuentro. Un lugar donde incluso en un día de semana, la presencia de personas es escasa. Por el contrario, lo que no falta son las masías, esas antiguas casas rurales catalanas que se dispersan a lo largo y ancho del territorio.
Sin embargo, Estanyol tiene algo que lo hace diferente a otros pueblos de su tamaño: la Fustería Cubarsí. Este pequeño negocio de carpintería, abierto por el bisabuelo de Pau Cubarsí, Joan, en la década de los 40, es una de las señas de identidad de este pueblo.
Joan, que además de carpintero también ejerció como barbero, dejó un legado que se ha mantenido hasta nuestros días. Ahora, son el padre y el tío de Pau quienes se encargan de la carpintería, un negocio que ha ido pasando de generación en generación. De hecho, todos los muebles de la casa de Maria Collell, una de las vecinas del pueblo, son obra de la Fustería Cubarsí.
Pero la historia de Pau Cubarsí no se queda en la carpintería de su familia. A pesar de que en Estanyol no hay ni campo de fútbol, este joven consiguió hacerse un hueco en el mundo del deporte. Su pasión por el fútbol le llevó a jugar en Vilablareix, un municipio cercano, y a destacar en la cantera del FC Barcelona.
David García, su primer entrenador, aún recuerda con cariño el primer día que vio jugar a Pau. Según él, Pau siempre fue un futbolista distinto, capaz de marcar la diferencia. Incluso llegó a alzar la cabeza cuando conducía el balón, un gesto poco habitual en los jugadores de su edad.
Pau Cubarsí, que cumplió 17 años en enero, ha conseguido convertirse en uno de los jugadores más prometedores del FC Barcelona. Su debut con el primer equipo es una prueba de ello. Pero para llegar hasta aquí, ha tenido que trabajar duro, como bien recuerdan sus antiguos compañeros de equipo en Vilablareix.
Biel Ramírez, uno de ellos, aún recuerda cómo en los campos de fútbol se escuchaba decir: «Hostia, hoy jugamos contra Pau Cubarsí». Ahora, Biel, que sigue jugando en el juvenil B de Vilablareix, ve con orgullo cómo su antiguo compañero triunfa en uno de los mejores clubes del mundo.
La historia de Pau Cubarsí es un ejemplo de cómo el esfuerzo y la pasión pueden llevar a una persona a alcanzar sus metas. A pesar de venir de un pequeño pueblo sin apenas infraestructuras deportivas, Pau logró convertirse en un futbolista profesional. Un logro que, sin duda, llena de orgullo a todos los habitantes de Estanyol.
