El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció recientemente que el gobierno comenzará a trabajar en un cambio normativo para eliminar la ‘Golden Visa’, un visado que hasta ahora permitía a los extranjeros comprar una casa en España por un valor superior a medio millón de euros para obtener la residencia. Con esta medida, el gobierno pretende enfatizar que la vivienda es un derecho y no un simple negocio especulativo.
Desde la introducción de la ‘Golden Visa’ en 2013, se han concedido alrededor de 10.000 visados, según informó el gobierno. Un informe de Transparency International España reveló que se concedieron 6.200 de estos visados a inversores de todas las nacionalidades desde la entrada en vigor de la ley hasta septiembre de 2023. Sin embargo, este número representa solo entre el 0,1% y el 0,2% de todas las compraventas de viviendas que se han cerrado en España en la última década.
La medida ha generado opiniones divididas en el sector inmobiliario. Francisco Iñareta, portavoz del portal inmobiliario Idealista, opina que la eliminación de la ‘Golden Visa’ no tendrá impacto en el mercado inmobiliario. Según Iñareta, el problema de la vivienda en España no está provocado por las visas oro, sino por la creciente falta de oferta y el aumento exponencial de la demanda.
Por otro lado, Luis Valdés, director general de Residential Sales Advisory de la consultora Colliers, cree que las motivaciones de los inversores extranjeros para comprar una vivienda en España se basan más en los fundamentales del país, tales como la calidad de vida, la seguridad, la oferta educativa y de ocio.
Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (PCE), sugiere que es crucial desarrollar políticas que favorezcan un desarrollo y gestión eficaz del suelo para producir más vivienda, especialmente a precio asequible. Además, propone un marco regulatorio estable que fomente la colaboración público-privada y reduzca la burocracia en todo el proceso.
Algunos expertos creen que la derogación de la ‘Golden Visa’ envía un mensaje negativo al exterior. Jesús Alonso de la Prida, director de Marketing de DIZA Consultores, considera que es un paso atrás en el progresivo proceso de atracción de capital extranjero que está experimentando España. François Carriere, consejero delegado de la inmobiliaria estadounidense Coldwell Banker en España, concuerda con esta visión, calificando la medida como proteccionista y populista.
La ‘Golden Visa’ ha atraído principalmente a inversores chinos y rusos, con alrededor de 2.700 concesiones desde 2013, según las estadísticas publicadas por Transparency International España. Otras nacionalidades destacadas incluyen iraníes, estadounidenses y británicos. Constanza Maya, directora de expansión de la agencia Engel & Völkers en España y Portugal, indica que estos compradores suelen financiar sus inversiones con fondos propios.
En Madrid, donde el comprador de viviendas de lujo es principalmente latinoamericano, se espera que el efecto de esta medida sea limitado. Elena Jori, directora de Real Estate de la firma HomeSelect, explica que estos clientes suelen preferir tributar en su país de origen, ya que el sistema impositivo español es más confiscatorio.
