Laprovittola, controlado por Campazzo y Musa en la final de Copa en Málaga.

El Real Madrid se coronó campeón de la Copa del Rey de baloncesto, tras una apasionante victoria de 96-85 sobre el FC Barcelona. Este triunfo marca el segundo título de la temporada para los madrileños, luego de haber conseguido la Supercopa anteriormente. La final, que se celebró en un ambiente efervescente, no defraudó las expectativas y ambos equipos ofrecieron un espectáculo de alto calibre. Sin embargo, el equipo azulgrana pareció quedarse sin energía en el último cuarto, permitiendo al Madrid llevarse el trofeo.

Roger Grimau lideró nuevamente el ataque del Barça, con Nikola Kalinic como escolta. A pesar de ello, el Madrid inició el partido con mayor ímpetu. Jabari Parker anotó los dos primeros puntos del encuentro, que fueron contestados con un parcial de 9-0 por el conjunto de Chus Mateo. Los blancos mostraron una actitud defensiva más agresiva y recuperaron cinco balones en el primer cuarto.

El Barcelona respondió al ataque inicial del Madrid, con cinco puntos consecutivos de un inspirado Tomas Satoransky y un aro pasado de Parker. A pesar de ello, el Madrid logró ampliar la brecha con un triple de Facundo Campazzo, indicando que no sería un encuentro fácil para el Barcelona.

Entrando al segundo período, el Madrid pareció tomar control del partido. Sin embargo, dos acciones consecutivas de Rokas Jokubaitis pusieron al Barcelona en una posición favorable. A pesar de ello, el Madrid no se rindió y retomó la delantera con un parcial de 6-0. El partido continuó con un intercambio constante de liderazgo en el marcador, con Vincent Poirier y Darío Brizuela contribuyendo ofensivamente.

Un triple de Nikola Kalinic al sonar la bocina situó el marcador en 43-45 en favor del Barça al final de la primera mitad. Pero la segunda mitad del partido resultaría ser un asunto completamente diferente.

El Barça abrió la anotación en el tercer cuarto, pero Gabriel Deck se puso el equipo al hombro y empató el partido. Sin embargo, un 2+1 de Tavares sobre Parker y un robo de balón de Campazzo, que resultó en una canasta de dos manos de Deck, cambió el rumbo del partido.

En los últimos instantes del tercer cuarto, Willy Hernangómez apareció para sumar puntos bajo la canasta. A pesar de ello, el Madrid se mantuvo al frente del marcador preparándose para los últimos 10 minutos de juego.

El último cuarto fue decisivo para el Madrid. Aprovechando los errores defensivos del Barça, el equipo blanco logró una ventaja significativa con un parcial de salida de 11-5. Aunque el Barça intentó recuperarse, la energía parecía agotarse.

Chus Mateo y sus jugadores lo supieron aprovechar. Un mate contundente de Poirier selló el destino del Barcelona, que ya no pudo remontar el partido.

El Barça regresa a casa sin la Copa, a pesar de haber ofrecido un buen rendimiento en el torneo. Esta derrota es un golpe duro para Grimau y sus jugadores, y pone de manifiesto que el Madrid está, al menos por ahora, un escalón por encima en la competencia.