El mundo de las letras ha experimentado una pérdida profunda con la muerte de John Barth, uno de los últimos tres sobrevivientes del movimiento posmoderno clásico. Barth, conocido tanto por su monumental obra ‘Letters’ como por sus contribuciones teóricas al posmodernismo en su manifiesto ‘The Literature of Exhaustion’, deja un vacío en el círculo literario que compartía con Robert Coover y Thomas Pynchon.
Nacido el 27 de mayo de 1930 en Cambridge, Barth murió a los 93 años, dejando tras de sí una impresionante carrera literaria que abarcó más de dos décadas y produjo una veintena de libros. La noticia de su muerte fue confirmada por la Universidad John Hopkins, donde Barth se desempeñaba como profesor emérito de Inglés y Literatura Creativa.
El comienzo de Barth en la creatividad no fue a través de la escritura, sino de la música. Fue un virtuoso del jazz, tocaba la batería y estudió en la prestigiosa escuela Juilliard. A pesar de su talento musical y de sus sueños de convertirse en arreglista profesional, Barth finalmente se inclinó por el periodismo y la literatura.
Su debut en la novela llegó con ‘La ópera flotante’ en 1956, un libro que mezclaba influencias del existencialismo francés y el nihilismo con un toque de humor e ironía que se convertiría en su sello distintivo. La obra fue finalista del National Book Award y fue reeditada en 2017 por Sexto Piso.
Barth estudió bajo la tutela de Pedro Salinas, quien, según palabras del propio Barth, le convenció de que dedicar la vida a la literatura podía ser una tarea digna y noble. Barth encontró su lugar en una perspectiva literaria caracterizada por giros académicos, alegorías revolucionarias, convenciones rotas y mutaciones locas.
De esta visión única surgió una serie de títulos emblemáticos como ‘El fin del camino’, ‘El plantador de tabaco’ y la sublime y carnavalesca ‘Giles, el niño cabra’, que se convirtió en la contraparte de ‘La subasta del lote 49’ de Thomas Pynchon.
Barth siempre mantuvo a la literatura y la relación entre el narrador y el lector en el centro de su obra. Su obra maestra, ‘Letters’, publicada en 1979, es un claro ejemplo de ello. La obra es una novela epistolar escrita por siete personajes ficticios, cada uno de los cuales se ve a sí mismo como una realidad.
En 1982, publicó ‘Sabático’, una obra que continuó explorando la influencia de ‘Las mil y una noches’ que había descubierto mientras trabajaba en la biblioteca de clásicos de la Universidad Johns Hopkins.
Con el tiempo, Barth se centró en la docencia y dejó de escribir. En 1991, le dijo a la Associated Press que era un acto quijotesco esperar seguir produciendo material literario en un mundo editorial cada vez más corporativo y con una base de lectores cada vez menor. A pesar de sus luchas, la contribución de Barth al mundo de las letras, tanto en términos de su obra como de su pensamiento, sigue siendo inmensurable.
