Esta semana, El Salvador dio la bienvenida a una nueva era política con la juramentación de los diputados del presidente Nayib Bukele. En una muestra de poder político sin precedentes, Bukele y su partido Nuevas Ideas asumirán un control absoluto del país, tras barrer a la oposición en las elecciones de febrero y cambiar la cara de la política salvadoreña. Este cambio de guardia parlamentario se produjo el 1 de mayo, cuando se celebró la sesión de instalación de los diputados para el periodo 2024-2027.
La Asamblea Legislativa ahora consta de 60 diputados, con una abrumadora mayoría de 54 miembros pertenecientes a Nuevas Ideas. Este nuevo orden político fue fundado por Bukele y ha revolucionado la estructura política tradicional del país. Los observadores políticos no esperan sorpresas en el hemiciclo, ya que es probable que todas las decisiones sean lideradas por Bukele y respaldadas por sus leales seguidores.
En la sesión de inauguración, se estableció una nueva Junta Directiva, con pocos cambios respecto a la anterior. Los seis miembros de la junta fueron directivos en la legislatura pasada y continuarán en sus puestos. La Asamblea está presidida por el congresista Ernesto Castro de Nuevas Ideas, con tres diputados del mismo partido ocupando los puestos de vicepresidentes y primera secretaria.
La oposición, si es que puede llamársele así, es mínima. El partido de derechas tradicional ARENA, que gobernó el país en la década de los 90, cuenta con dos diputados, mientras que el partido centrista en ciernes VAMOS tiene una sola representación. Los otros partidos con representación en la Asamblea, el PCN y el PDC, tienen un total de tres diputados, pero todos son leales a Nuevas Ideas, por lo que pueden considerarse oficialistas. Con este equilibrio de poder, los críticos de Bukele tienen pocas posibilidades de influir en la política hasta 2027.
Uno de los primeros movimientos de la nueva Asamblea será ratificar una decisión polémica tomada por los diputados de la legislatura anterior. El 29 de abril, con 66 votos a favor de los aliados de Bukele, los diputados modificaron el artículo 248, uno de los más importantes de la Constitución, para permitir una rápida revisión de la misma. Anteriormente, se requería la aprobación de dos legislaturas consecutivas para que los cambios a la Constitución entraran en vigor. Ahora, la reforma permite que una sola legislatura apruebe y ratifique los cambios con el voto de tres cuartas partes de los diputados electos.
Con Bukele controlando el 95% de la Asamblea Legislativa, cualquier cambio a la Constitución podría aprobarse de inmediato. Este cambio en las normas permitirá la reelección indefinida de Bukele, una vez que los nuevos diputados ratifiquen la reforma al artículo 248.
Este nuevo periodo de gobierno se inicia con al menos tres grandes reformas a nivel estatal. La primera es la reelección de un presidente a pesar de la prohibición expresa en la Constitución. Así, El Salvador experimentará por primera vez un «segundo periodo» de un presidente desde el regreso de la democracia al país. En segundo lugar, también se ha producido un cambio en la Asamblea Legislativa. En junio de 2023, los diputados de Bukele reformaron el Código Electoral para reducir el número de diputados de 84 a 60. Esta medida benefició a Nuevas Ideas en las elecciones de febrero.
Finalmente, ha habido un cambio a nivel municipal. Junto con la Asamblea Legislativa, han iniciado funciones los nuevos gobiernos locales municipales, con la toma de posesión de los miembros de concejos plurales. Por reformas al Código Electoral, los municipios fueron reducidos de 262 a 44, una medida que también benefició a Nuevas Ideas, que se hizo con la mayoría de los nuevos distritos municipales.
El poder absoluto de Bukele y su partido Nuevas Ideas en El Salvador representa un cambio político significativo en la nación centroamericana. La capacidad de Bukele para alterar la Constitución y las leyes electorales a su favor ha dejado a la oposición en una posición débil. Con su partido controlando la mayoría de la Asamblea Legislativa y las municipalidades, la influencia de Bukele en la dirección de El Salvador se mantendrá al menos hasta 2027.
