En un giro sorprendente de los acontecimientos, el expresidente de la Asociación China de Fútbol (CFA), Chen Xuyuan, ha sido condenado a cadena perpetua por su participación en actos de corrupción. La noticia, que ha hecho temblar los cimientos del fútbol chino, ha sido recibida con alivio por aquellos que luchan por la transparencia y la integridad en el deporte.
Chen, quien hasta 2023 lideró la CFA y también desempeñó el cargo de vicesecretario del Partido Comunista Chino (PCCh) en la misma organización, ha sido declarado culpable de recibir más de 81 millones de yuanes (equivalentes a 11,2 millones de dólares o 10,3 millones de euros) en sobornos durante un periodo de 13 años. La sentencia, emitida por el Tribunal Popular Intermedio de Huangshi, en la provincia central de Hubei, también incluye la privación de derechos políticos de por vida y la confiscación de todos sus bienes personales.
Además, el tribunal ha asegurado que se ha recuperado la totalidad del dinero obtenido de manera ilícita, lo que demuestra la determinación de las autoridades por erradicar la corrupción en el fútbol y en otros ámbitos de la vida pública en China.
La investigación reveló que Chen utilizó su posición en la CFA y en otras entidades públicas para beneficiar a terceros a cambio de pagos ilegales. Estas prácticas se habrían llevado a cabo entre 2010 y 2023, mientras Chen también presidía el conglomerado Shanghai International Port, propietario del actual campeón de la Superliga de fútbol (CSL), el Shanghai Port, causando un grave perjuicio a la industria futbolística china.
A pesar de su culpabilidad, el tribunal reconoció que Chen cooperó con las autoridades y confesó sus delitos, lo que se consideró como un factor atenuante al momento de dictar sentencia. Esta disposición a colaborar es un indicativo de que, a pesar de la gravedad de sus actos, Chen reconoce la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas en el deporte.
En los últimos años, las autoridades chinas han detenido o iniciado investigaciones contra altos funcionarios del fútbol, como el presidente de la CSL, el director adjunto de la Administración General del Deporte e incluso contra Li Tie, exseleccionador nacional y antigua estrella del fútbol chino que llegó a jugar en el Everton inglés.
Esta campaña anticorrupción se intensificó tras la llegada al poder en 2012 del actual secretario general del PCCh y presidente del país, Xi Jinping. Desde entonces, numerosos altos cargos chinos han sido condenados por aceptar sobornos millonarios, en un esfuerzo por limpiar la imagen del fútbol chino y del deporte en general en el país.
El pasado mes de octubre, la CFA eligió como nuevo presidente en sustitución de Chen a Song Kai, quien, ante los casos de corrupción que salpicaban a la institución, prometió hacerla «más abierta y transparente». Con la sentencia de Chen, el fútbol chino da un paso más hacia la erradicación de la corrupción y hacia la consolidación de un deporte más limpio y transparente.
