Tourmalet por Sergi López Egea

El Tour: Un tributo al ciclismo de gravel y un recordatorio de su riesgo inherente

El Tour de Francia hoy rinde homenaje a los apasionados del ciclismo de gravel. Aunque los competidores rodarán en bicicletas convencionales, que se parecen a las bicicletas de gravel que muchos aficionados adoran, su actuación es un regalo para aquellos que han entregado su cuerpo y alma a este deporte. El ciclismo de gravel es una disciplina que premia el esfuerzo al pedalear con una velocidad saludable por caminos donde no pasan coches, donde uno se siente protegido y donde se acostumbra a coincidir con otros practicantes, corredores o los tradicionalistas de la bici de montaña.

Gravel: Un amor por las ruedas y el terreno

Con el ciclismo de gravel, parece que la tierra se derrite al contacto con las ruedas. Algunas de las bicicletas utilizadas en la competición de hoy, incluyendo las que montarán Tadej Pogacar y compañía, se asemejan a las bicicletas de gravel con una posición algo más cómoda, ruedas más anchas y el mismo esfuerzo que con las bicicletas de montaña. Aunque la bicicleta eléctrica está ganando popularidad, mientras las piernas aguanten, esa nueva experiencia tendrá que esperar.

Los fans tendrán que esperar hasta que se cubran los primeros kilómetros para que el Tour se enfrente a la tierra francesa, donde circulan tractores y donde se cultivan los campos que alimentan el champán y otros vinos. El esfuerzo diario en estos terrenos puede ser duro con la lluvia, agradable en primavera y otoño, y caluroso en verano.

El desafío de la ruta del Tour

Hoy, alrededor de las dos y media de la tarde, la ruta del Tour cambiará el gris del asfalto por el marrón de la tierra. Los corredores comenzarán a sudar, y se espera que los espectadores que acamparon allí el sábado con sus autocaravanas observen el paso de las máquinas que intentan aplanar el camino. Los corredores utilizarán ruedas un poco más anchas y con menos carga de presión para esta etapa.

La trágica noticia que empaña la competición

El domingo se vio empañado por una noticia trágica. La caravana del Tour se enteró de la muerte del corredor noruego André Drege la tarde del sábado, mientras se corría la etapa que homenajeaba al general Charles de Gaulle. Drege cayó en un descenso mientras competía en la Vuelta a Austria, un accidente que recuerda el riesgo inherente al ciclismo.

La muerte de un joven de 25 años en un accidente deja una sombra sobre la celebración en la Grande Boucle y su debut en los terrenos sin asfaltar de la campiña francesa.

La unión del Tour y el gravel: Un matrimonio feliz

Este debe ser un domingo para que los que disfrutan del Tour y los enamorados del ciclismo de gravel converjan en un matrimonio feliz. A todos les une el amor por el ciclismo en una etapa diferente que pasa por caminos sin asfaltar y que terminará en Niza, en vez del tradicional desfile por los Campos Elíseos de París. Sin embargo, la competencia de hoy ofrece un sombrío recordatorio de los peligros de este deporte que tanto amamos.