El doctor Lluís Mont con el paciente David Andújar al que implantó un desfibrilador sin cables tras un infarto.

La medicina avanza a pasos agigantados. En el último avance, y uno de los más importantes en el campo de la cardiología, David Andújar, un hombre de 50 años, se ha convertido en uno de los primeros pacientes en el mundo en recibir un dispositivo sin cables que consta de un marcapasos y un desfibrilador. Esta innovación promete cambiar de manera significativa la vida y la atención médica de los pacientes con enfermedades del corazón.

David fue hospitalizado en el Hospital Clínic de Barcelona tras sufrir un infarto en octubre de 2022. El ataque al corazón resultó en daño significativo a su corazón, dejándolo con un alto riesgo de muerte súbita. Como resultado, los médicos decidieron implantarle este nuevo dispositivo, una combinación de un marcapasos y un desfibrilador sin cables.

Este dispositivo no es para todos los pacientes que sufren un infarto, sino para aquellos en situaciones similares a las de David, donde el corazón ha quedado tan dañado que hay un riesgo elevado de muerte súbita. Según un estudio internacional liderado por el Clínic y publicado en la ‘New England Journal of Medicine’, este dispositivo es seguro y efectivo para estos pacientes.

El dispositivo sin cables elimina las complicaciones asociadas con los cables intravenosos, como la rotura y las infecciones. En palabras de David, quien ahora lleva este marcapasos experimental, «no tengo queja. La primera semana tuve pesadillas, pero ahora apenas lo noto».

Las arritmias, alteraciones en el ritmo normal del corazón, pueden ser peligrosas y potencialmente mortales si no se tratan rápidamente. Entre las más peligrosas se encuentran la fibrilación ventricular y la taquicardia ventricular, que fue el caso de David.

Los desfibriladores son dispositivos que se implantan para prevenir la muerte súbita, realizando una descarga cuando se detecta una arritmia. Hasta hace unos años, estos desfibriladores requerían cables y se implantaban intravenosamente. Sin embargo, la tecnología ha avanzado y ha permitido el desarrollo de desfibriladores sin cables que se colocan debajo de la piel.

El tratamiento tradicional para los pacientes en riesgo de muerte súbita era el desfibrilador implantable intravenoso. Sin embargo, estos dispositivos pueden provocar complicaciones graves, como infecciones y reacciones adversas.

El ensayo clínico que incorporó este nuevo sistema sin cables en 162 pacientes en todo el mundo, incluyendo a 20 pacientes del Hospital Clínic de Barcelona, ha demostrado que el sistema es efectivo, seguro y no tiene problemas de comunicación entre el marcapasos y el desfibrilador.

Este estudio tendrá importantes implicaciones clínicas, cambiando el paradigma de tratamiento para los pacientes con arritmias ventriculares y en riesgo de muerte súbita. Según el Dr. José María Tolosana, este dispositivo, que aún debe ser aprobado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), estará en el mercado en enero de 2025.

Es evidente que la medicina está alcanzando nuevos horizontes, y la innovación y la tecnología continúan siendo factores determinantes para mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedades del corazón. El caso de David es un claro ejemplo de cómo la medicina avanza para brindar tratamientos más seguros, eficientes y menos invasivos para los pacientes.