El parque eólico de Rubió (Barcelona) en una imagen de archivo.

Cataluña: A paso lento hacia las energías renovables

Según los datos más recientes, Cataluña está lejos de alcanzar su objetivo de cubrir la mitad de su demanda eléctrica con energías renovables para 2030. Los números de cierre de 2023 indican que la región terminó el año con solo un 13,6% de su demanda de electricidad cubierta por fuentes de energía verde. A este ritmo, se calcula que Cataluña solo logrará que el 17% de su suministro eléctrico provenga de fuentes renovables para 2030.

Como representante de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) en Cataluña, Helena Badger ha señalado que para alcanzar los objetivos establecidos en el PROENCAT-2050, el documento que guía la transición energética en la región, se requiere multiplicar por más de 22 veces la capacidad de generación actual. Para alcanzar los objetivos para 2030, esta capacidad debería multiplicarse por 5.

La UNEF, junto con Gorka Martí, Víctor Cusí, presidente de la Associació Eòlica de Catalunya (EolicCat), y Raúl Rodríguez, director general de la Federació de Gremis d’Instal·ladors de Catalunya (FegiCat), presentó los datos del último ‘Observatori de les energies renovables de Catalunya’, que resumen la situación con una frase clara: «Al ritmo que vamos, no llegamos».

El peso de la energía nuclear y la importación

El informe muestra que la mitad de la demanda eléctrica de Cataluña todavía se cubre principalmente con energía nuclear. Los reactores nucleares, que comenzarán a desconectarse en 2030, han proporcionado siete veces más energía que los parques eólicos, nueve veces más que la energía hidráulica y 55 veces más que las instalaciones solares fotovoltaicas. Además, la importación de energía como fuente de suministro aumentó del 8% al 14% en el último año, posiblemente debido a la sequía que ha disminuido la generación de energía hidráulica.

Lo que más preocupa a estas asociaciones es el estancamiento administrativo. El observatorio ha detectado que el ritmo de tramitación e implementación de parques eólicos es incluso inferior al del año pasado. Se han presentado 176 proyectos que representan una capacidad total de 6,75 gigavatios, de los cuales solo se están gestionando efectivamente 0,8 gigavatios. Además, el tiempo promedio de espera desde que se presenta un proyecto hasta que se autoriza es de aproximadamente 1.500 días, o cuatro años.

En el caso de las instalaciones solares fotovoltaicas, hay 34 proyectos pendientes de autorización, y el tiempo de espera promedio ronda los 700 días, aproximadamente dos años. Solo con la autorización y construcción de 15 instalaciones que representan 0,5 GW de potencia, que actualmente están esperando la Autorización Administrativa Previa y de Construcción (AAPiC), se sumaría casi un 13% de electricidad generada a partir de fuentes renovables a los objetivos del PROENCAT.

El autoconsumo fotovoltaico es otro aspecto que merece atención. Gorka Martí señala que el autoconsumo fotovoltaico sigue avanzando. En 2023, se activaron 42.000 instalaciones de este tipo, casi el triple que en 2022. Esto sitúa a Cataluña como la comunidad con más potencia de autoconsumo fotovoltaico instalada en España. Sin embargo, desde el segundo semestre de 2023, se ha detectado una contracción de la demanda de entre el 25% y el 50%.

Esta desaceleración se debe en gran parte a la caída de los precios de la energía, el aumento de las tasas de interés y la falta de resolución y finalización de los fondos Next Generation. El retraso en la distribución de las ayudas ha resultado en una necesidad de inversión privada de 1.200 millones de euros en total.

Victor Cusí enfatizó que no alcanzar los objetivos podría suponer una pérdida de competitividad muy importante para Cataluña. Propuso más facilidades administrativas, más financiación, ya sea reduciendo las tasas o lanzando otro tipo de ayudas, y más esfuerzos por parte de la Generalitat.

La situación actual muestra claramente que Cataluña necesita acelerar su transición hacia las energías renovables. Los desafíos son significativos, pero con un cambio en los sistemas de tramitación, una mayor financiación y esfuerzos concentrados, la región puede avanzar hacia un futuro más sostenible.

Por Daniel