Imagen de la especie exótica ciprés de Arizona, que causa alergia de invierno

La Universidad Complutense de Madrid y la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) han realizado un estudio sobre la reforestación que resalta el impacto del cambio climático en la propagación de especies invasoras. Según los resultados, el cambio climático favorece el potencial invasor de la especie exótica ciprés de Arizona, ampliamente utilizada en proyectos de reforestación en zonas degradadas en España.

La investigación se llevó a cabo en La Pedriza, una localidad madrileña. Los expertos combinaron distintas variables demográficas y escenarios de cambio climático para analizar cómo la especie exótica ciprés de Arizona, también conocida como arizónica, podría aumentar su potencial invasor en el contexto actual de cambio climático, desplazando a especies forestales nativas como el pino silvestre.

La arizónica es una de las principales causantes de alergia en invierno en la zona centro de España. El estudio de la Universidad Complutense de Madrid es la primera aproximación que se ha realizado en España para evaluar la capacidad invasora de la especie.

Los hallazgos del estudio muestran que la arizónica tiene una mayor capacidad de regeneración, presenta tasas de mortalidad más bajas y una mejor respuesta a eventos extremos de sequía que las especies de pino nativas.

Los investigadores destacan que el cambio climático, al incrementar la frecuencia y magnitud de eventos climáticos extremos como las sequías, puede abrir una ventana de oportunidad para la expansión de especies exóticas que tienen una mayor tolerancia a las nuevas condiciones climáticas.

La arizónica es una conífera nativa de América del Norte que se ha utilizado en proyectos de reforestación en zonas degradadas en España debido a su facilidad para adaptarse a gran variabilidad de condiciones ambientales y tipo de suelo. Aunque en algunas zonas como Hawaii se considera una especie invasora, en España no está catalogada de esta forma. Sin embargo, los investigadores advierten que el actual contexto de cambio climático puede alterar el potencial invasor de esta especie.

La Pedriza, ubicada en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, fue uno de los lugares de reforestación entre 1960 y 1970 donde se introdujo la arizónica junto a otras especies nativas como el pino silvestre, el pino laricio o el pino resinero.

Para evaluar el potencial invasor de la arizónica, los investigadores compararon su capacidad de regeneración y crecimiento con el de las especies nativas de pino. Además, mediante técnicas de dendrocronología, que estudia los anillos de los troncos de los árboles, evaluaron el efecto del clima y de los eventos extremos de sequía sobre el crecimiento de estas especies y proyectaron su respuesta bajo distintos escenarios de cambio climático.

El estudio destaca dos aspectos cruciales para la gestión de los ecosistemas forestales. En primer lugar, se subraya el riesgo de utilizar especies no nativas en proyectos de reforestación, que en un contexto de cambio climático pueden terminar convertirse en especies invasoras y desplazar a especies nativas. En segundo lugar, se pone de relieve la necesidad de implementar medidas para controlar la expansión de esta especie en los ecosistemas forestales del país.