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El estadio Benito Villamarín fue escenario de la última edición del El Gran Derbi, un enfrentamiento apasionante entre dos de los equipos más emblemáticos de la Liga española: Real Betis y Sevilla FC. El partido comenzó con las típicas imprecisiones propias de una cita de tal magnitud y el miedo a fallar se hizo patente en los primeros compases.

Antes de los cinco minutos, el Betis tuvo la primera oportunidad en un córner botado por su mediocampista estrella, Isco. El balón se dirigió hacia Johnny Cardoso, quien no logró cabecear en una clara situación para adelantar a los verdiblancos. Finalmente, el remate salió fuera con la parte superior del torso de Cardoso.

La primera nota negativa en el marco de las lesiones la puso Isaac Romero a los 13 minutos, que se rompió al querer ceder un balón para Agoumé. Tuvo que ser sustituido por Dodi Lukebakio, un cambio que alteraría el curso del partido.

El árbitro del encuentro, Sánchez Martínez, pronto se encontró en medio de la tormenta. En los primeros compases mostró amarilla a Pablo Fornals en un balón que se anticipó Soumaré, y luego amonestó a En-Nesyri tras golpear con el codo a Pezzella en un salto.

El Sevilla, bajo la dirección de Quique Sánchez Flores, intentó frenar la elaboración de los de Manuel Pellegrini a base de intensidad y cortar el juego. Esto causó angustia en los jugadores del Betis, que empezaron a trabarse en demasía el partido.

El Sevilla fue el primero en introducir el balón dentro de la red, pero la acción quedó anulada. Marcos Acuña sacó en largo de banda, peinó Johnny hacia atrás y habilitó a En-Nesyri, que estrelló el esférico en el poste. El rechace lo recogió Lukebakio, pero falló sin portero, y lo empujó Acuña al fondo de las mallas en fuera de juego.

A los 34’, un balón con el exterior de Isco pone en duda a Nyland tras atacar Bakambu el cuero y Pablo Fornals dispara y salva Sergio Ramos bajo palos. El Betis comenzó a mandar en el partido y tras un centro de Fornals, Lukebakio tocó con la mano y Sánchez Martínez señaló la pena máxima. Nyland adivinó el golpeo de Isco, pero el de Arroyo de la Miel no falló y adelantó a los de Pellegrini.

El Sevilla, cuyo juego se centró más en parar el del Betis que en proponer sobre el campo, encontró la forma de acercarse de nuevo al área defendida por Rui Silva. La banda derecha sevillista, con Lukebakio, fue ganando participación.

En el descuento, el Betis tuvo una oportunidad de oro. Un buen centro de Rodri con la derecha lo remató Abde, pero el travesaño le negó el tanto al extremo marroquí del Betis. Chadi Riad la tuvo en el descuento tras una falta lateral puesta por Fekir, pero el central bético no encontró portería.

El resultado final fue un empate a uno en el Benito Villamarín, entre un Betis que quiso pero no halló forma de demostrar su superioridad, y un Sevilla que firmaba el empate antes de comenzar el partido. Un reparto de puntos que deja un sabor agridulce para ambos equipos, que buscarán mejorar su rendimiento en los próximos encuentros.