Una joven aprendiz de formación profesional, en Seat.

La persistencia de los estereotipos de género en las profesiones continúa influyendo en la elección de carreras por parte de los jóvenes. A pesar de los avances en términos de igualdad en los últimos años, los oficios vinculados a la formación profesional (FP) siguen mostrando un fuerte sesgo de género que, a su vez, se traduce en una considerable brecha salarial.

Datos presentados recientemente por el sindicato UGT revelan que las mujeres catalanas con formación de FP ganan un 30,6% menos que sus homólogos masculinos, una brecha que supera en más de 10 puntos el promedio de la economía en su conjunto. Este sesgo podría aumentar aún más el riesgo de una brecha salarial en el mercado laboral.

Según la información recopilada por UGT, en 2018, una mujer catalana con estudios equivalentes a una FP ganaba alrededor de 20.808 euros anuales, en comparación con los 29.978 euros ganados por un hombre con los mismos estudios. Esta diferencia negativa del 30,6% es menor que en el caso de los graduados universitarios, donde la brecha alcanza el 22%.

La mayor diferencia en la FP se debería a la segregación por actividades, es decir, que las mujeres tienden a elegir oficios peor remunerados mientras que los hombres optan por los mejor pagados. Con el auge actual de la FP, tanto por la demanda de las empresas como por una mayor oferta de plazas públicas para estudiar, este sesgo podría provocar un aumento en la brecha salarial en el conjunto del mercado laboral catalán.

Eva Gajardo, secretaria de igualdad y formación de UGT de Catalunya, ha expresado su preocupación por esta situación. Según Gajardo, es crucial trabajar en la orientación profesional desde una edad temprana para romper con los estereotipos de género. Entre las propuestas del sindicato para corregir esta brecha se incluyen una mayor pedagogía y difusión mediática, así como dar prioridad de matrícula a las mujeres en aquellos sectores más masculinizados.

El informe de UGT refuerza la tesis de que gran parte de la brecha salarial se origina en la maternidad y el desigual reparto de los cuidados de los hijos. Los datos muestran que, aunque la tasa de ocupación de mujeres y hombres sin hijos es similar, ésta aumenta para los hombres y disminuye para las mujeres cuando tienen hijos.

Esta desigualdad en el cuidado de los hijos también se refleja en los complementos salariales. Los hombres, al tener menos responsabilidades en el cuidado de los hijos, pueden trabajar en horarios nocturnos, fines de semana o hacer horas extras, lo que aumenta sus ingresos.

En concreto, los hombres recibieron un 66,5% más de suplementos por horas extraordinarias y un 36,4% más por trabajo nocturno, por turnos o en horarios de fin de semana. Según Neus Massana, coordinadora de igualdad del sindicato en la federación de industria, cuando se solicitan voluntarios para trabajar en estos horarios, las mujeres suelen necesitar revisar primero cómo se organizan en casa, mientras que los hombres suelen aceptar de inmediato.

Este patrón, arraigado en las prácticas laborales y la cultura, no sólo perpetúa las desigualdades de género, sino que también puede comprometer el crecimiento económico a largo plazo. Se necesita un esfuerzo concertado de los gobiernos, las empresas y la sociedad en general para romper estos estereotipos y fomentar una mayor igualdad en el lugar de trabajo.

Por Daniel