Las enfermedades del hígado son una causa principal de mortalidad y mala salud en el mundo occidental, pero continúan siendo altamente estigmatizadas. Esta estigmatización proviene de la asociación comúnmente hecha entre estas enfermedades y el consumo excesivo de alcohol. Sin embargo, tal relación no existe en todos los casos, particularmente en el caso del hígado graso, una afección que se vincula más con la obesidad, el sedentarismo, la dieta insana y la diabetes tipo 2.
Este estilo de vida poco saludable, que está en aumento, ha llevado a que el hígado graso ya afecte al 30% de la población, incluyendo a personas jóvenes. Se estima que ocho de cada diez adolescentes o jóvenes con sobrepeso padecen hígado graso. Esta situación genera preocupación entre los profesionales sanitarios, dado que estos jóvenes corren el riesgo de desarrollar cirrosis o cáncer a edades tempranas.
De hecho, los tumores de hígado en pacientes con estenosis hepática metabólica, que es la forma científica de denominar al hígado graso, se han triplicado en la última década. Esta situación pone de manifiesto la escalada de patologías crónicas relacionadas con el hígado.
Ante este panorama, la Asociación Española del Estudio del Hígado (AEEH), que integra a más de 1.200 profesionales sanitarios e investigadores, ha presentado su propuesta para un Plan Nacional de Salud Hepática. Este plan se asemeja al plan nacional contra la hepatitis C, que ha permitido a España ser el país con más pacientes curados por millón de personas y estar más cerca de erradicar esta enfermedad viral crónica.
El Plan propone varias medidas, centradas principalmente en la prevención de las enfermedades del hígado. Para lograr esto, es esencial aumentar el nivel de conocimiento de la población sobre los factores que ponen en riesgo la salud del hígado y cómo evitarlos.
Uno de estos factores es la dieta insana y el sedentarismo, que pueden causar enfermedad hepática. La detección precoz es fundamental, especialmente en el caso del hígado graso, pues aunque es una enfermedad silente, si se detecta temprano, es reversible. Por ello, el Plan Nacional propone realizar cribados a todas las personas con diabetes u obesidad.
Sin embargo, uno de los problemas del hígado graso es la falta de tratamientos farmacológicos eficaces. En EEUU, se ha aprobado un medicamento, pero aún no ha llegado a España. Aquí, el abordaje actual se centra en modificar el estilo de vida del paciente y lograr que pierda peso.
Además de la prevención y detección temprana, el plan también propone combatir las enfermedades hepáticas asociadas a la ingesta de alcohol. Para ello, se sugiere la realización de campañas para reducir el consumo de alcohol, el aumento de los impuestos o la prohibición de su venta a menores.
Aunque el hígado graso y las enfermedades asociadas al consumo de alcohol son las patologías en claro crecimiento, el plan también contempla las hepatitis virales. A pesar de los avances, sobre todo contra la hepatitis C, el desafío “no está resuelto”. Para mejorar el diagnóstico y tratamiento en las poblaciones vulnerables, donde se concentran la mayoría de infecciones, la estrategia médica propone implantar un cribado “oportunista” en la población general.
