¿Dónde es viable reforestar y dónde es mejor no hacerlo? La sabana no es el lugar adecuado

La plantación de árboles se ha vuelto una estrategia popular para contrarrestar las emisiones contaminantes a la atmósfera. Sin embargo, más estudios están surgiendo que advierten que no todas las reforestaciones son útiles, y algunas incluso, pueden contribuir al calentamiento global. Según una investigación reciente, plantar árboles en los lugares equivocados puede ser contraproducente. Afortunadamente, los científicos han diseñado un mapa que identifica los mejores lugares para regenerar los bosques y ayudar a enfriar el planeta.

Los árboles son conocidos por absorber dióxido de carbono, lo que los hace una herramienta valiosa en la lucha contra el cambio climático. Restaurar zonas boscosas degradadas o plantar árboles jóvenes para aumentar la cubierta forestal se ha vuelto una práctica común. Sin embargo, en algunos casos, más árboles significa menos luz solar reflejada por la superficie terrestre, lo que resulta en más calor absorbido por el planeta, según un estudio publicado en la revista Nature Communications.

«Hay algunos lugares en los que la repoblación arbórea produce resultados climáticamente negativos», declaró Susan Cook-Patton, una de las coautoras del estudio. Los científicos ya sabían que el restablecimiento de la cubierta arbórea provocaba cambios en el albedo, es decir, la cantidad de radiación solar que rebota en la superficie del planeta, pero no disponían de las herramientas necesarias para cuantificarlo.

Gracias a los nuevos mapas elaborados, los investigadores pudieron calcular por primera vez el efecto refrigerante de los árboles y, también, el calentamiento causado por la disminución del albedo. Fue así como descubrieron que los proyectos de reforestación que no tienen en cuenta el albedo sobrestimaban los beneficios climáticos de las plantaciones nuevas entre un 20% y un 80%.

Los mapas también proporcionan herramientas para ayudar a los responsables políticos a determinar dónde realizar los esfuerzos necesarios para conseguir el máximo impacto climático, afirma Cook-Patton, científico jefe de restauración forestal de ‘The Nature Conservancy’. «Hay muchos lugares en los que restaurar la cubierta arbórea es una gran idea para el cambio climático. Sólo intentamos ayudar a la gente a encontrar esos lugares», añadió.

Los entornos tropicales húmedos, como el Amazonas y la cuenca del Congo, presentan un elevado almacenamiento de carbono y escasos cambios en el albedo, lo que los convertía en lugares ideales para restaurar la cubierta forestal. Sin embargo, lo contrario ocurre en las praderas y en las sabanas templadas, según Cook-Patton.

En el mapa de arriba, se aprecian las zonas más ideóneas y más inadecuadas para reforestar. Los colores anaranjados indican lugares con un impacto climático neto negativo, mientras que los azules indican un impacto climático neto positivo.

«Muchos de los problemas de las tierras áridas se derivan de intentar convertirlas en algo que no son, gastando mucho dinero en inversiones y tecnologías”, explica Hesse. De hecho, las zonas áridas cubren el 40 por ciento de la superficie terrestre, sobre todo, en África y Asia.

Aunque la plantación de árboles se ha vuelto una estrategia popular para contrarrestar las emisiones contaminantes a la atmósfera, es importante recordar que no todas las reforestaciones son útiles, y algunas incluso, pueden contribuir al calentamiento global. Es esencial realizar reforestaciones de manera inteligente y estratégica para garantizar que se estén obteniendo los beneficios climáticos deseados.