La reconocida empresa de reparto a domicilio, Glovo, ha desencadenado una serie de despidos en sus oficinas en el Poblenou, un distrito de Barcelona. La empresa ha confirmado la extinción de 25 contratos, afectando especialmente a personal altamente cualificado, entre los que se encuentran principalmente ingenieros de programas. Esta medida ha sido adoptada en el marco de un proceso de integración de departamentos que la compañía está llevando a cabo con su matriz alemana, Delivery Hero. A partir de ahora, ciertos procesos que se realizaban desde Barcelona se trasladarán a Berlín.
Este cambio ha generado un considerado malestar entre los empleados, incluso más que cuando se anunció el ERE en 2023. En febrero de ese año, Glovo anunció un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), despidiendo finalmente a 140 empleados. Este anuncio supuso un frenazo a la estrategia de crecimiento acelerado que la compañía venía practicando desde su fundación en 2014. A pesar de ello, Glovo logró mantenerse como un unicornio, una start-up valorada en más de 1.000 millones de dólares, gracias a sucesivas rondas de financiación.
El 31 de diciembre de 2021, Glovo anunció que la alemana Delivery Hero, hasta entonces uno de sus principales inversores, tomaba el control de la compañía. El ERE de 2023 fue interpretado por parte del sector como un mensaje de austeridad que Glovo enviaba a sus dueños alemanes, deseosos de rentabilizar su inversión. A pesar de su valoración, desde su fundación, Glovo no ha registrado beneficios. Ahora, parte de la plantilla ve la integración de departamentos como una pérdida de autonomía.
Según fuentes de Glovo, la decisión de integrar parte de su desarrollo en los servicios tecnológicos centrales de Delivery Hero viene tras un exhaustivo análisis y con el fin de crear una organización más ágil y eficiente. La compañía considera que una de las vías más óptimas para mejorar su eficiencia es aprovechar la tecnología que el grupo Delivery Hero ya ha desarrollado.
Esta reorganización implicará salidas -«lay offs«, como se ha comunicado en la jerga inglesa- y también repercutirá internamente, ya que alrededor de 300 empleados de la oficina barcelonesa serán desplazados a otras posiciones. A pesar de la reestructuración, la compañía afirma que los empleos de estos empleados no peligran. «Este proceso de integración nos permitirá a su vez destinar más recursos al crecimiento y a la experiencia de usuario», afirman desde dirección.
Mientras tanto, la polémica laboral con los riders continúa. Glovo sigue enfrentándose al Ministerio de Trabajo en relación al modelo laboral de sus repartidores. Esta semana, el Ministerio anunció que había cumplido con su amenaza y había enviado a la Fiscalía su informe sobre el presunto empleo sistemático de falsos autónomos por parte de Glovo, algo que desde diciembre de 2022 está tipificado como delito penal por vulneración de los derechos de los trabajadores.
Glovo acumula múltiples actas de la Inspección de Trabajo en las principales ciudades de España, en las que se ha determinado que sus ‘riders’ están falsamente encuadrados como autónomos y que deberían ser asalariados. La compañía también ha sido encontrada incumpliendo la ‘ley Rider‘, una norma que entró en vigor en agosto de 2021 para obligar a las plataformas de reparto a tener como asalariados a sus ‘riders’.
Las investigaciones de la Inspección de Trabajo continúan y las multas se acumulan para Glovo, causando malestar en su propietario alemán, Delivery Hero. El gigante del reparto ha reservado «entre 200 y 400 millones de euros» para cubrir posibles multas que puedan surgir por su actividad entre agosto de 2021 y julio de 2023, según consta en la memoria de resultados del tercer trimestre presentada por Delivery Hero a sus inversores.
