El futuro de la minería submarina: entre el avance tecnológico y la protección ambiental
El mundo se encuentra en la víspera de una importante decisión. En julio de 2024, en la ciudad de Kingston, Jamaica, la comunidad internacional se reunirá para debatir sobre una industria emergente con profundas implicaciones tanto económicas como ambientales: la minería submarina a gran escala.
Mientras que algunos países se muestran abiertos a explorar esta nueva frontera de la minería, otros se oponen firmemente, citando preocupaciones ambientales y la necesidad de proteger los fondos oceánicos, hasta ahora vírgenes en cuanto a explotación minera. Sin embargo, la creciente demanda de metales preciosos necesarios para las nuevas tecnologías podría cambiar esta dinámica.
La creciente demanda de metales submarinos
Las energías renovables, los teléfonos móviles, las baterías de coches eléctricos y los ordenadores son solo algunos de los productos que requieren de metales que se encuentran en el fondo del mar. El cobalto y el níquel son dos de los más buscados, con una demanda que ha subido un 70% y un 40% respectivamente entre 2017 y 2022.
Hasta la fecha, ninguna empresa ha obtenido licencia para extraer estos y otros minerales del fondo del mar. Sin embargo, ya se han concedido una treintena de licencias de sondeo, lo que permite a las empresas y a los gobiernos explorar las reservas de minerales en el fondo del mar y anticipar su potencial valor económico.
Las implicaciones ambientales de la minería submarina
La Coalición para la Conservación de las Aguas Profundas ha advertido que, si se adoptan las reglas y reglamentos propuestos en la próxima cumbre en Kingston, se abrirían nuestros océanos a la operación minera más grande que la humanidad haya visto jamás. La Coalición aboga por la protección total de los fondos marinos frente a estos proyectos industriales.
En la próxima cumbre, se negociará el primer reglamento mundial de minería submarina. Dicha regulación, conocida como el Código Minero, establecería las condiciones bajo las que las operaciones de minería submarina podrían realizarse. Sin embargo, las negociaciones se encuentran en un punto de inflexión debido a la división entre los miembros de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), el organismo internacional encargado de estas negociaciones.
Además, por primera vez en la historia de la ISA, se discutirá la posibilidad de establecer un sistema de protección mundial para los fondos marinos.
La presión para una moratoria a la minería submarina
La Coalición para la Conservación de las Aguas Profundas no está sola en su defensa de un alto a la minería submarina. El Parlamento Europeo, 24 países, incluyendo España, y varios gigantes corporativos como Google, Samsung, Volvo y BMW han llamado a una moratoria en la minería submarina.
Además, la compañía The Metals Company ha declarado su intención de presentar una solicitud formal de extracción minera en la segunda mitad de este año 2024, aprovechando la ausencia de regulación en este sector.
Es evidente que la minería submarina se encuentra en un punto crítico. ¿Qué rumbo tomará la humanidad en su búsqueda de recursos minerales? ¿Será posible conciliar el avance tecnológico con la protección del medio ambiente? Solo el tiempo dirá, pero lo cierto es que el futuro de nuestros océanos está en juego.
¿Qué tanta importancia le damos a la protección de nuestros océanos? ¿Estamos dispuestos a sacrificar su integridad por el avance tecnológico? Estas son las preguntas que los gobiernos y la comunidad internacional deben responder en la próxima cumbre.
