La reciente propuesta de fusión entre el BBVA y el Sabadell ha desvelado algunos detalles e implicaciones que esta operación podría tener para los clientes, los empleados y el negocio en general. Al fusionarse dos entidades financieras, el proceso de negociación busca como resultado la creación de un banco más fuerte y más solvente. Sin embargo, este proceso también suele implicar la reducción de la plantilla y oficinas existentes. El precedente más reciente de una fusión importante en el sector financiero español fue la absorción de Bankia por CaixaBank hace más de tres años, operación que fue autorizada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) bajo ciertas condiciones.
La propuesta de BBVA contempla que el nuevo banco tendría su sede social en el País Vasco, donde actualmente se encuentra la sede del BBVA. Sin embargo, se plantea la posibilidad de tener una doble sede operativa, una en Madrid y la otra en Sant Cugat del Vallès, que es actualmente el centro operativo del Banc Sabadell. BBVA, que absorbió a la antigua Catalunya Caixa y a Unnim hace nueve años, tiene una gran presencia en Catalunya, al igual que Sabadell. Ambos consideran esta región un «mercado clave» y planean reforzar el papel de Barcelona como un ‘hub’ europeo para las empresas más innovadoras y disruptivas.
Cuando una entidad financiera absorbe a otra, la entidad absorbida suele perder su identidad, como sucedió con Banesto, que fue absorbido por Santander, y con Bankia, que fue absorbido por CaixaBank. En este caso, BBVA propone mantener la denominación social y la marca BBVA, pero también mantener conjuntamente ambas marcas en regiones o negocios de interés comercial relevante.
La operación estaría liderada por BBVA, que se reserva el poder dentro del nuevo banco. Sin embargo, se propone una vicepresidencia para uno de los representantes del Sabadell que se integraría en el nuevo consejo de administración, junto con dos «consejeros no ejecutivos». El equipo directivo estaría conformado por ejecutivos de ambos bancos, buscando mantener la proporcionalidad en función del peso relativo de los negocios.
Toda integración suele implicar una reducción de oficinas y empleados. BBVA se compromete a evitar medidas traumáticas que afecten a la plantilla y a formar un comité de integración con representantes de ambos bancos para diseñar el mejor proceso de integración.
El Sabadell y el BBVA aseguran que la fusión tiene «encaje estratégico y complementariedad». Ambos bancos son referentes en el segmento de empresas en España, con BBVA liderando la digitalización y la sostenibilidad. El Sabadell cuenta con su filial británica TSB, que se sumaría a la red global del BBVA en México, Turquía y Latinoamérica. Con la unión, la entidad financiera afirma que será el mejor socio financiero de familias y empresas, con una mejor oferta de productos y una mayor capacidad para acompañar a las empresas en su expansión internacional. Se simplificaría la capacidad de la nueva entidad de facilitar crédito a la economía real, al contar con mayor fortaleza. Entre los dos bancos, se acercarían a un volumen de negocio de un billón de euros, sumando más de 100 millones de clientes en todo el mundo.
