Starliner, el «Taxi Espacial» de Boeing, Finalmente Despega con Tripulación a Bordo
Después de años de retrasos, el Starliner, la nave espacial de Boeing, diseñada para ser el futuro «taxi espacial» de los astronautas de la NASA a la Estación Espacial Internacional (ISS), finalmente emprendió su viaje más allá de nuestro planeta con personas a bordo. Este hito histórico se logró tras tres intentos fallidos, un mes de frenético trabajo y una inversión sustancial de la agencia espacial estadounidense en el proyecto del gigante aeroespacial durante más de una década.
El Starliner despegó puntualmente a las 10.51 hora local de Cabo Cañaveral, en Florida, tal y como estaba previsto. No hubo contratiempos y el lanzamiento fue casi perfecto. Sin embargo, los aplausos no llegaron hasta unos 40 minutos después del despegue, cuando la nave alcanzó la órbita terrestre. «El equipo de Starliner ha demostrado perseverancia, algo que tiene en común con la NASA», declaró Bill Nelson, administrador de la agencia espacial estadounidense, durante una rueda de prensa posterior al lanzamiento.
Los astronautas Butch Wilmore y Sunita Williams, ambos expilotos de pruebas de la Marina de los EE. UU., pasarán 25 horas a bordo de la Starliner probando sus sistemas y pilotándola de forma manual. Cuando lleguen a la ISS, la nave se acoplará de forma autónoma. Sin embargo, Williams y Wilmore también están capacitados para hacerse cargo manualmente si fuera necesario. Además, probarán el cierre y apertura de escotillas.
Pruebas y Simulaciones a Bordo
El segundo día, tras haber descargado los datos a la ISS, la nave entrará en modo ‘inactivo’. Significa que se apagarán los ordenadores auxiliares mientras que los equipos esenciales como luces, pantallas y ventilación funcionarán según sea necesario. Después, se llevará a cabo una práctica de ‘refugio seguro’: la tripulación de Starliner realizará un simulacro de viaje de emergencia, incluyendo un encendido de motores. Esta prueba es necesaria de cara a situaciones de emergencia en la ISS, como por ejemplo, por riesgo de colisión con un meteorito o un incendio.
El regreso a casa de la tripulación podría ser aproximadamente una semana después del acoplamiento. Sin embargo, días adicionales en la misión les permitirían retomar las tareas de la ISS para ayudar a la tripulación principal y tomarse un tiempo adicional para descansar antes del aterrizaje. Durante el vuelo de regreso, la tripulación tomará brevemente el control manual para continuar con las pruebas.
Los astronautas evaluarán cómo se desempeña la nave en operaciones manuales y cómo se compara con los simuladores en los que practicaron procedimientos antes del lanzamiento. Después de un par de órbitas alrededor de la Tierra, la tripulación finalmente ejecutará una salida de órbita sobre el Océano Pacífico. La zona de aterrizaje principal de Starliner es White Sands Missile Range en Nuevo México.
El Camino Hacia el Éxito
A pesar de que es la primera vez que Starliner viaja con tripulación, la nave ya ha estado en el espacio. En 2019 realizó su primer despegue, aunque no llegó a la ISS debido a un problema con el software que la colocó en una dirección equivocada. En 2022, finalmente, Starliner se acopló correctamente al laboratorio espacial, aunque se detectaron algunos problemas con los paracaídas y el cableado que retrasaron la prueba con personas a bordo.
El primer intento fallido tuvo lugar el 6 de mayo. En ese momento se detectó un problema con la válvula de escape de oxígeno del cohete Atlas V. Posteriormente, durante una revisión, se encontró una fuga de helio en la Starliner, lo que provocó nuevos retrasos. A pesar de los contratiempos, tanto la NASA como Boeing han trabajado incansablemente para garantizar la seguridad del vuelo.
La nave Starliner no ha salido precisamente ‘barata’ a la NASA. A principios de 2010, la agencia le otorgó a Boeing 18 millones de dólares para el desarrollo preliminar de una futura nave que transportara a los astronautas americanos a la ISS. A lo largo de los años, la NASA ha financiado el proyecto con cientos de millones de dólares más.
A pesar de los desafíos y el costo, la NASA sigue apoyando el proyecto de Boeing. «Hasta ahora, para acceder al espacio, dependemos de las naves Soyuz rusas y de las Crew Dragon de SpaceX», explicó el astronauta de la NASA, Mike Fincke. «Esta prueba es la puerta a una nueva forma de llegar a la ISS y más allá».
