Michel, el príncipe de Girona: "Me voy a venir arriba: acabaremos en puestos de Champions"

En un momento en que los clubes de fútbol se están convirtiendo en entidades empresariales complejas, el FC Barcelona parece estar yendo en contra de la corriente. A diferencia de otros clubes de la élite, el Barça parece carecer de una estructura administrativa sólida. El presidente del club, Joan Laporta, ha sido citado diciendo: “Yo soy el único que tiene el club en la cabeza y no necesito a nadie más para gestionar el Barça”. Esta afirmación ha causado asombro en una industria donde la gestión eficiente y la planificación estratégica son imprescindibles para el éxito.

El club catalán, que se jacta de ser ‘més que un club’, ha visto una notable desbandada de ejecutivos y profesionales en los últimos años. De hecho, en los tres años de mandato de Laporta, 16 de los 20 profesionales y ejecutivos más destacados del club han abandonado sus puestos. A pesar de esta fuga de talento, Laporta insiste en que el club sigue contando con los mejores profesionales en todas las áreas de negocio.

El FC Barcelona, una entidad con un presupuesto de 1.000 millones de euros, parece estar gestionándose más como una mercería que como un club de fútbol de élite. A pesar de ser una de las marcas más reconocibles del planeta fútbol, el Barça es una de las pocas entidades de su tamaño que no tiene un CEO ni un Director General.

Uno de los aspectos más preocupantes de la situación es la aparente indiferencia de los socios del club. A pesar de la pérdida de ejecutivos clave, como el primer vicepresidente económico, el Director Comercial, el responsable del Área Digital, el Secretario Técnico, el Director Deportivo, entre otros, los socios parecen anestesiados ante la situación.

Algunos de los profesionales que han abandonado el club describen un ambiente de descontento y desilusión. Uno de ellos fue citado diciendo: “Cada vez queda menos y cada vez está más cerca la respuesta a esa pregunta. Es una pena todo lo que estamos viviendo”. Otro profesional, que pidió no ser nombrado, afirmó: “Yo hace tiempo que le juré a mi familia que no volvería a meterme en un lío de semejante tamaño. Me fié de Laporta y estoy arrepentido”.

La lista de los que han abandonado el club incluye nombres como Jaume Giró, Ferran Reverter, Jaume Llopis, Jordi Llauradó, Ramón Ramírez, Jordi Camps, Enric Llopart, Jaume Guardiola, Ramon Planes, Mateu Alemany, Jordi Cruyff, Markel Zubizarreta, Alex Barbany, Franc Carbó, Raúl Cabrera, Maribel Meléndez. Este éxodo masivo de talento plantea serias preguntas sobre la viabilidad futura del club, especialmente en un momento en que los resultados deportivos no están a la altura de las expectativas.

A pesar de todo, parece que a los socios les importa poco el estado actual de su club. La aparente indiferencia hacia la pérdida de talento y la falta de estructura administrativa es preocupante. A menos que se produzcan cambios significativos en la forma en que se gestiona el club, el FC Barcelona podría estar en camino de enfrentar serios desafíos en el futuro. Es imperativo que los socios y los seguidores del club se den cuenta de la gravedad de la situación y tomen medidas para asegurar que el club siga siendo competitivo tanto dentro como fuera del campo.