Grifols, la farmacéutica española, ha estado en el centro de la atención desde hace un par de meses tras un informe de Gotham City que provocó una fuerte caída en su cotización. En los últimos días, el pago de 266 millones de euros a Scranton, ha generado un debate entre los analistas de mercado.
Pablo Echeguren, analista de Bankinter, sostuvo que este movimiento no ha sido explicado completamente y «probablemente suponga un quebranto patrimonial para los accionistas minoritarios del grupo». Sin embargo, aún es difícil prever los efectos que puede tener este movimiento en el futuro de la compañía.
Después de presentar sus resultados, Grifols experimentó una fuerte volatilidad con un desplome del 35%. Sin embargo, la cotización se recuperó y rebotó hasta un 20% en parte gracias a las aclaraciones de la empresa. Grifols ha enviado hasta tres hechos relevantes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores para informar que la venta de su filial en China sigue adelante y que el flujo de caja libre para 2024 será de 485 millones.
Además, la empresa defendió que «no ha habido una distribución de dividendos con salida de caja a su accionista significativo Scranton ni a ninguna de sus filiales». A media jornada, las alzas de la cotización se acercaban al 18%.
Sergio Ávila, de IG Mercados, señala que aún es pronto para determinar si el pago de 266 millones de euros a Scranton puede suponer un perjuicio para los accionistas minoritarios de Grifols. «El impacto dependerá de cómo se desarrolle su negocio en el futuro, pero a mí esta práctica no me parece buena para los accionistas, no estaría muy contento que los dividendos se financien con deuda en vez de con beneficios, que es lo lógico», apuntó Ávila.
Las posibles demandas contra Grifols en España se basan en el perjuicio que la compañía pueda haber ocasionado a los accionistas minoritarios con sus movimientos de activos a Scranton. En el caso de Estados Unidos, las demandas están relacionadas con la falta de transparencia de Grifols a la hora de trasladar su información al mercado.
Antonio Castelo, analista de iBroker, indicó que «hay una gran falta de información sobre lo que está ocurriendo. Y esto afecta especialmente a los minoritarios. La empresa no ha sabido despejar las dudas planteadas por Gotham y el regulador tampoco lo ha hecho. Hay falta de credibilidad».
Víctor Álvarez, responsable de Renta Variable de Tressis, por otro lado, descarta que el pago de 266 millones de Grifols a Scranton suponga «un quebranto» para los accionistas minoritarios, pero apunta a que genera dudas sobre la ética de la empresa y su viabilidad financiera.
«Este saldo lo han reclasificado a corto plazo y corresponde al resultado de los cuatro ejercicios anteriores. El problema es que eran estos tejemanejes los que apuntaba Gotham City y no hace sino confirmar las dudas del mercado», explicó Álvarez.
Finalmente, el ‘dividendo’ de 266 millones a Scranton lo hace BPC Plasma, una de las filiales Grifols y, según la compañía, no ha supuesto salida de caja porque ha sido compensado por otros financieros no corrientes. «Pero sí tiene impacto contra las reservas de las participaciones no dominantes del grupo», asegura el responsable de renta variable de Tressis.
