China, en un esfuerzo por salvaguardar su sector inmobiliario, ha anunciado un paquete de estímulo económico que facilitará créditos a las empresas inmobiliarias del país que se encuentran en dificultades financieras. El paquete económico, que asciende a 200.000 millones de yuanes (aproximadamente 26.000 millones de euros), tiene como objetivo garantizar la supervivencia de las empresas inmobiliarias en medio de un creciente número de liquidaciones y evitar el riesgo de protestas sociales que podrían surgir de una crisis inmobiliaria.
El Ministerio de Vivienda de China ha sido el encargado de anunciar esta medida, la cual está diseñada para aliviar la carga financiera de las empresas inmobiliarias altamente endeudadas y permitirles completar los proyectos de vivienda acordados. Se estima que la medida beneficiará a unos 6.000 proyectos inmobiliarios, que podrían recibir asistencia financiera a través de la banca comercial tras negociaciones coordinadas por los gobiernos locales.
Esta iniciativa no es inédita, pero sí la más cuantiosa hasta la fecha, ya que multiplica por siete la cifra aprobada en la última ocasión. La decisión llega tras la segunda reunión en apenas 10 días del organismo que supervisa el sector inmobiliario, lo que muestra la urgencia y gravedad de la situación.
En el último mes, el valor de la vivienda nueva ha caído un 60% en comparación con el mismo período del año anterior, según datos de las 100 principales promotoras del país. Este descenso se debe en gran parte al miedo comprensible de los compradores a que los proyectos de vivienda no se materialicen. Según algunas estimaciones, existen alrededor de 20 millones de viviendas no terminadas.
El sector inmobiliario chino ha estado plagado de noticias alarmantes. Entre las más recientes, se informa que Deutsche Bank está a punto de solicitar la liquidación de la promotora Shimao ante un tribunal de Hong Kong. Hasta la fecha, se han presentado una decena de peticiones de liquidación en la excolonia y en tribunales extranjeros contra inmobiliarias chinas.
Country Garden, que fue la mayor promotora nacional de China y que fue declarada en impago en octubre pasado, es uno de los casos más destacados. La empresa, que ha acumulado una deuda de 32,3 mil millones de euros y ha perdido un 96% de su cotización en bolsa desde su apogeo, ha prometido luchar con vigor y ha negado que la acción judicial vaya a afectar su funcionamiento normal o la entrega de las viviendas.
El caso de Evergrande es otro ejemplo significativo de la crisis del sector inmobiliario chino. Un tribunal de Hong Kong ordenó la liquidación de esta empresa, que anteriormente era la principal promotora nacional, tras un año y medio de proceso judicial y siete aplazamientos. A pesar del esfuerzo por vender activos y negociar con sus acreedores, los inversores sólo recuperarán un 3,4% en caso de liquidación, según un estudio de Deloitte.
La crisis del sector inmobiliario de China comenzó poco después de que el gobierno impusiera límites crediticios en 2020 para frenar el endeudamiento masivo. La pandemia agravó aún más la situación, provocando que la demanda de viviendas se desplomara. Ahora, con la nueva financiación, se espera que el sector inmobiliario pueda cumplir con sus compromisos, aunque no se espera que recupere su antiguo esplendor, que en su apogeo representaba un tercio del PIB nacional.

