El miércoles pasado fue un día lleno de acción en la Terminal T1 de Barajas, un importante aeropuerto en España, donde los familiares, periodistas y curiosos aguardaban la llegada de un vuelo procedente de Punta Cana, República Dominicana. En ese vuelo, operado por Iberojet, se encontraba Luis Rubiales, el expresidente de la Federación de Fútbol, quien, sin embargo, no fue recibido con la calma que se espera tras un largo viaje.
Según una de las pasajeras, había un «sentimiento de orgullo» entre algunos de los pasajeros que compartieron el vuelo con Rubiales, y una foto de una de las pasajeras con el ex presidente de la Federación se mostró como prueba. Rubiales, que fue detenido y luego liberado a su llegada, fue uno de los 386 pasajeros a bordo de ese vuelo. Sin embargo, el viaje de regreso a casa fue todo menos tranquilo. La climatología adversa provocó grandes turbulencias a bordo del avión, lo que resultó en la cancelación de las cenas e incluso en desmayos entre los pasajeros.
A su llegada a la T1 de Barajas, el ambiente era de confusión y expectación. La presencia de un fuerte cordón policial y la multitud de periodistas que esperaban a Rubiales crearon un ambiente tenso. Las bromas y los comentarios jocosos no faltaron entre los presentes. El desembarco de los pasajeros se produjo lentamente, con los agentes de la Guardia Civil y la Policía distribuidos por toda la sala de espera.
Entre los pasajeros del vuelo de regreso de Rubiales a España se encontraba Ana Pastor, periodista de La Sexta, quien emitiría más tarde una entrevista con el expresidente. A las 12:00 se confirmó que Rubiales había entrado en una furgoneta de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.
El ex presidente de la Federación fue trasladado a Tres Cantos, una localidad al norte de la capital española, y no a Majadahonda, como se esperaba inicialmente. Los medios de comunicación se dispersaron ante la noticia de una posible salida de Rubiales del aeropuerto, que no sería a través de la puerta donde los periodistas habían estado de guardia durante varias horas.
El expresidente fue llevado a las dependencias que la Guardia Civil tiene en la Terminal T3 para prestar declaración. Rubiales, que había logrado descansar durante el vuelo y se había cambiado de ropa, fue objeto de todo tipo de fotos. Su intención declarada era volver el sábado, 6 de abril, pero la vuelta se produjo finalmente este miércoles después de que la UCO registrase su alojamiento en República Dominicana.
Finalmente, Rubiales no salió del recinto de Barajas, a pesar de entrar en la furgoneta negra de la UCO. Se acogió a su derecho a no declarar, como han hecho otros implicados en la investigación del caso Supercopa. Fue alrededor de las 14:00 cuando se confirmó que Rubiales había salido de Barajas, por la Terminal T4, con su abogada y en un coche conducido por otra persona.
El regreso de Rubiales y la agitada jornada en la T1 de Barajas quedó grabada en la memoria de todos los presentes, y seguramente en la de los guardias de seguridad del aeropuerto, quienes, tras el fin de la jornada, bromeaban diciendo: «Podríamos estar en República Dominicana», mirando el reloj y esperando el fin de una jornada laboral más agitada de lo habitual.
