Los Veintisiete piden medidas frente a la volatilidad energética
Los líderes de la Unión Europea han solicitado este jueves a la Comisión Europea que adopte medidas para contener los elevados precios de la energía. Los Estados miembros observan con preocupación la volatilidad del gas y el petróleo a raíz de la guerra en Irán y han planteado la necesidad de actuar a corto plazo para amortiguar sus consecuencias.
En este contexto, el Ejecutivo comunitario propuso el miércoles aplazar durante un año la entrada en vigor de la normativa de la UE sobre el metano, con el objetivo de dar mayor flexibilidad a los Estados miembros.
Los Veintisiete han subrayado la gravedad de la situación en Oriente Próximo e incluso han tratado la posibilidad de reabrir el debate sobre el diseño del mercado eléctrico. Países como Grecia han reprochado que las conclusiones aprobadas no recogen suficientemente la urgencia de la crisis energética. Fuentes oficiales de Atenas han reclamado más margen para aplicar medidas temporales destinadas a los hogares vulnerables y a las empresas.
Preocupación por el déficit comercial con China
La cumbre también ha abordado el desequilibrio comercial entre la UE y China, que supone para el bloque comunitario un déficit de 1.000 millones de euros diarios. Francia y Alemania han pedido reforzar los instrumentos europeos de defensa comercial para proteger a la Unión ante un eventual choque con una gran potencia como Pekín.
Recientemente, la Comisión alcanzó un acuerdo con China para limitar a 350.000 los coches híbridos chinos que llegan cada año al bloque comunitario. Es el primer compromiso de esta clase suscrito con las autoridades chinas y se ha logrado sin una fase previa de tensiones comerciales, una circunstancia que alimenta las expectativas europeas de seguir negociando con Pekín.
Persisten las diferencias sobre el próximo presupuesto europeo
Las negociaciones sobre el próximo presupuesto europeo, para las que aún quedan dos cumbres antes de adoptar una decisión, no apuntaban a grandes avances. El primer ministro de Luxemburgo rebajó las expectativas a su llegada al encuentro y afirmó que no espera un progreso significativo.
El dirigente señaló que Luxemburgo no se sitúa ni entre quienes quieren gastar mucho ni entre quienes prefieren gastar poco. A su juicio, Europa debe invertir en innovación, transición energética e investigación para mantener su competitividad.
España rechaza una propuesta que considera insuficiente
El presidente del Gobierno español ha manifestado que España no está de acuerdo con la propuesta presupuestaria actualmente sobre la mesa. Pedro Sánchez ha recordado que los informes sobre competitividad de Mario Draghi y Enrico Letta defendían unos recursos acordes con los retos europeos y un presupuesto equivalente al 2% del PIB europeo.
Sin embargo, Sánchez ha señalado que la propuesta actual se aproxima más al 1% y resulta claramente insuficiente. Por este motivo, ha considerado que la iniciativa irlandesa no es asumible ni aceptable para el Gobierno de España.
Suecia también ha rechazado el planteamiento, aunque por motivos opuestos. Su primer ministro, Ulf Kristersson, ha calificado la propuesta de demasiado grande, demasiado costosa y totalmente inaceptable para su país, cuya contribución neta aumentaría un 60%.
Apoyo de Lituania y división entre los Estados miembros
Lituania, en cambio, ha recibido con satisfacción la nueva propuesta negociadora elaborada por la presidencia irlandesa del Consejo Europeo al considerarla bien equilibrada, ya que protege los fondos de cohesión y los destinados a la Política Agraria Común (PAC). El presidente lituano, Gitanas Nauseda, ha expresado su rechazo a los recortes en movilidad militar y ha advertido de que nuevas reducciones pondrían en riesgo las prioridades de su país. Nauseda espera que se alcance un acuerdo antes de finalizar el año.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, pretende cerrar un acuerdo sobre el presupuesto que determinará el gasto de la Unión durante los próximos siete años. No obstante, las posiciones de los Estados miembros continúan muy distantes.
Los países denominados frugales, entre ellos Alemania, reclaman mayores recortes. Frente a ellos, una coalición de Estados del sur y el este conocida como los Amigos de la Cohesión —entre los que figuran España, Italia y Rumanía— rechaza nuevas reducciones de los fondos regionales y de la PAC.
La propuesta de Irlanda contempla un recorte cercano al 8% del presupuesto, equivalente a unos 141.000 millones de euros, respecto al plan de la Comisión Europea. El texto protege las partidas para la PAC y la Cohesión, pero reduce los recursos destinados a Competitividad en un 12,8%, a Acción Exterior en un 17,4% y a agencias comunitarias como Frontex, responsable de gestionar las fronteras exteriores de la UE.
