El presidente del BBVA, Carlos Torres, durante una rueda de prensa, en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), a 9 de mayo de 2024, en Madrid (España).

El reciente anuncio de la OPA por parte del BBVA ha suscitado sospechas de una posible manipulación de mercado. El presidente del BBVA, Carlos Torres, durante la presentación de la OPA, afirmó haber tenido contacto con inversores, algunos de ellos muy relevantes en el capital del Sabadell, que habrían anticipado su disposición a aceptar la oferta. Esta afirmación ha levantado alarmas en el sector y ha dado lugar a acusaciones de manipulación del mercado por parte de fuentes jurídicas familiarizadas con la operación.

Las declaraciones de Torres se produjeron durante una conferencia con analistas y en una posterior rueda de prensa en la que presentó la OPA hostil. Según Torres, el equipo de relación con inversores del BBVA ha mantenido contacto con muchos de estos accionistas y algunos de ellos se han acercado con una expresión clara de una visión favorable sobre la transacción. Esta afirmación ha sido la base de la denuncia presentada por el Sabadell ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Según expertos jurídicos, el problema radica en que toda la información durante el proceso de la oferta (que en este caso comenzó cuando el BBVA publicó el anuncio de la OPA) debe estar incluida en el folleto de la oferta. En este sentido, el BBVA debería haber explicado en el folleto que había contactado con los accionistas, que le habían expresado su opinión favorable a la operación e incluso debería haber especificado quiénes son estos inversores y cuánto poseen del capital social. De hecho, el Sabadell señaló que el BBVA había incumplido el artículo 32 de la ley de opas que insta a los miembros de los órganos de administración y dirección de la entidad que intervengan en la operación a abstenerse de difundir o publicar cualquier dato o información que no conste en el anuncio previo de la oferta.

Mientras tanto, otras fuentes cercanas al BBVA minimizan la importancia de la denuncia, argumentando que no puede paralizar ni anular la oferta y que, en el peor de los casos, podría resolverse con un expediente sancionador y, en el mejor de los casos, con una rectificación del banco en el propio folleto. «Una cosa es reconocer haber tenido contacto con inversores y que hayan mostrado su predisposición y otra es señalar que se tiene un acuerdo con ellos», explican en un bufete.

En el sector se resalta que la intención del Sabadell con la denuncia no es tanto paralizar la operación, ya que saben que es muy difícil, sino lanzar una advertencia de que no pasarán ni una porque se encuentran en guerra total con el BBVA. De hecho, en la denuncia presentada, el Sabadell explicaba que había «dado traslado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores de esta circunstancia en aras de que el mercado cuente con información completa y transparente y se garantice un proceso ordenado y correcto».

Otras fuentes aluden al artículo 17.4 del reglamento sobre abuso de mercado como punto en el que puede haberse apoyado Sabadell para interponer la denuncia. Según la norma, el emisor de derechos del mercado, es decir, BBVA, «podrá retrasar, bajo su propia responsabilidad, la difusión pública de la información privilegiada» siempre que se cumplan determinadas condiciones como «que el retraso en la difusión no pueda inducir al público a confusión o engaño». Este, precisamente, es el punto señalado en la denuncia ante la CNMV. «Hay que matizar qué es realmente un indicio de engaño. Ahí está la batalla jurídica», admiten las fuentes sobre el trabajo que se avecina a los asesores de los bancos: Garrigues, por BBVA, y Uría Menéndez por Sabadell.

Por Daniel