Polígono El Espartal II, en Aragón, donde se ubica uno de los centros de datos de Amazon Web Services.

Los gigantes de la tecnología y su promesa de transformación digital en España: ¿A qué costo?

En los últimos años, España ha surgido como un destino favorito para las grandes empresas tecnológicas globales. Cada vez más empresas, incluidas Google, Meta, Oracle e IBM, han desplegado sus centros de datos en todo el país. Los últimos en unirse a esta tendencia han sido Microsoft y Amazon, quienes en 2024 han sellado acuerdos multimillonarios para construir infraestructuras vitales para respaldar Internet y la inteligencia artificial (IA). Aunque estas inversiones prometen generar empleo y posicionar a España a la vanguardia del sector tecnológico, los expertos advierten sobre el aumento potencial en el consumo de energía y agua, acelerando la crisis climática en un momento crítico.

El pasado miércoles, Amazon Web Services (AWS), el brazo de servicios en la nube del gigante de Seattle, anunció una inversión de €15.700 millones para crear cuatro megacentros de datos en Aragón. Estos centros, junto con los tres ya existentes, formarán una red que ocupará 400 hectáreas y se espera que genere unos 17.500 puestos de trabajo. A su vez, Microsoft anunció planes para cuadruplicar su inversión en España a €1.950 millones para abrir nuevos centros en la Comunidad de Madrid y en Aragón, una medida que según la firma analítica IDC, podría generar hasta 69.000 empleos.

Posición estratégica de España

La promesa económica de Amazon y Microsoft ha sido recibida con entusiasmo tanto por el Gobierno de Pedro Sánchez como por las administraciones regionales. José Luis Escrivá, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, ha celebrado el hecho de que estos proyectos refuerzan la posición de España como un hub digital clave en el sur de Europa. Actualmente, España es el país donde el sector tecnológico está creciendo a un ritmo más acelerado.

La mayoría de estos centros de datos se ubican en Madrid, con Barcelona como la segunda opción preferida. La patronal Spain DC estima inversiones por valor de €8.000 millones en el sector hasta 2026. Esto se debe a la buena conectividad de España, la presencia de cables submarinos de fibra óptica, y su posición geográfica estratégica como punto de encuentro entre varios continentes.

Consumo acelerado de agua y energía

Si bien la vida digital puede parecer etérea, está sustentada por centros de datos, grandes instalaciones llenas de ordenadores que almacenan miles de millones de datos y realizan cálculos día y noche. Esta actividad incesante alimenta nuestra vida en Internet, desde enviar correos electrónicos hasta ver películas. Sin embargo, estos centros también requieren grandes cantidades de energía y generan tanto calor que necesitan refrigeración hídrica para mantenerse operativos.

Según la consultora Dgtl Infra, los centros de datos consumen en promedio unos 25 millones de litros de agua al año, una cifra que puede aumentar hasta 760 millones de litros en los centros más grandes. Además, empresas como Microsoft y Google ya consumen más electricidad que países enteros como Eslovenia.

Sequía y «crisis energética»

El alto consumo de recursos vitales ha alarmado tanto a los expertos como a la población local, quienes temen que la expansión de estas infraestructuras pueda acelerar problemas medioambientales urgentes como la sequía. En The Dalles, Estados Unidos, el centro de datos de Google consume más de un cuarto de la ciudad. En Irlanda, los centros de datos consumen alrededor del 18% de la electricidad del país, y se espera que este porcentaje aumente hasta el 27% en 2029.

Riesgo en España

En España, la llegada de estas tecnológicas ha generado preocupaciones similares. Lorena Jaume-Palasí, fundadora de Ethical Tech Society, advierte que «España no se da cuenta de que está acelerando la desertificación de gran parte del territorio». Aunque las reservas totales de agua en España se sitúan actualmente en el 66,3%, los embalses para consumo humano y agricultura están solo en un 56,4%, según datos del boletín hidrológico del Gobierno.

La falta de transparencia en cuanto al consumo de agua, electricidad o desechos de la industria es un problema adicional. Ana Valdivia, investigadora y profesora en IA, Gobernanza y Política en el Oxford Internet Institute, dice que «necesitamos centros de datos, pero también hay que exigir regulaciones que controlen la transparencia y rendición de cuentas de dicha infraestructura».

La respuesta de las grandes tecnológicas a estas preocupaciones ha sido variada. Amazon ha prometido que antes de 2030 devolverá a la comunidad de Aragón, en alerta por sequía, más agua de la que emplea. Microsoft, por otro lado, no ha ofrecido acceso a sus estimaciones de consumo.