Los trabajadores autónomos afrontan dos retos de cara a su jubilación: la falta de relevo ante una oleada de retiradas que puede provocar la pérdida de casi un cuarto de millón de personas trabajadoras por cuenta propia en solo tres años y el posible efecto de las bases de cotización reducidas sobre sus futuras pensiones.
La organización UPTA alerta de que los autónomos con menores ingresos podrían sufrir una reducción acumulada cercana a 12.000 euros en su pensión. Según explica, esta situación está vinculada al descenso de las bases mínimas desde 2023 y a su actual congelación, que podría extenderse a 2027 debido a la incertidumbre política.
Una merma estimada de 600 euros al año
Una simulación preliminar del Observatorio Económico del Trabajo Autónomo indica que los autónomos de menores ingresos que se jubilen en 2028 podrían cobrar alrededor de 600 euros menos al año de pensión. En el escenario analizado, si esa diferencia se mantuviera durante veinte años de jubilación, la pérdida acumulada alcanzaría aproximadamente los 12.000 euros.
La reforma del RETA, diseñada para adaptar las cotizaciones a los ingresos reales de los autónomos, ha reducido las bases mínimas un 32%. Esta disminución repercute directamente en la futura prestación, ya que una cotización inferior implica una pensión más baja.
La base mínima general de cotización del RETA era de 960,60 euros mensuales en 2022. Con la implantación gradual de las nuevas cuotas, pasó a 751,63 euros en 2023, bajó a 735,29 euros en 2024 y se situó en 653,59 euros en 2025, importe que se mantiene este año.
Una diferencia de más de 307 euros mensuales en la base
La distancia respecto a la base mínima general previa a la reforma asciende a 307,01 euros mensuales, lo que equivale a una reducción del 31,96%. UPTA señala que un autónomo que cotiza por una base de 653,59 euros genera, con carácter general, sus derechos contributivos a partir de esa cuantía, sin perjuicio de las garantías transitorias previstas por la legislación.
Cinco ejercicios con cotizaciones inferiores
Los autónomos que se retiren en 2028 habrán acumulado cinco años bajo el nuevo modelo de cotización, entre 2023 y 2027. Durante ese periodo, las cotizaciones más reducidas pueden tener un impacto directo en el importe de sus pensiones.
Para valorar este efecto, el Observatorio ha simulado el caso de un autónomo de menores ingresos que antes de la reforma cotizaba por la base mínima general y que posteriormente pasó a hacerlo por las bases mínimas del tramo inferior.
El cálculo refleja una posible rebaja de unos 43 euros mensuales en la pensión, equivalente a cerca de 600 euros anuales. De prolongarse durante veinte años de jubilación, la pérdida podría acercarse a los 12.000 euros, sin incluir las posteriores revalorizaciones.
UPTA subraya que se trata de una estimación ilustrativa. Para confirmarla sería necesario examinar la carrera completa de cotización de cada persona, las garantías transitorias y las normas de cálculo que estén vigentes en 2028. Por ello, estas cifras no constituyen una pérdida media acreditada para el conjunto de los autónomos.

