Un incendio devasta el Nido del Águila, el histórico refugio de Hitler en Baviera

El fuego arrasa la residencia de Kehlsteinhaus

El Nido del Águila, el antiguo refugio de montaña de Adolf Hitler en Baviera, ha quedado reducido a cenizas a causa de un incendio que se investiga como provocado. El edificio, conocido oficialmente como Kehlsteinhaus, albergaba una exposición permanente sobre la denominada «locura nazi».

Una brigada formada por 200 bomberos trabajó durante la noche del viernes después de que varios testigos vieran el resplandor de las llamas en la oscuridad, en la cima de Obersalzberg, una zona montañosa del sur de Alemania. La Policía ha detenido a un hombre como presunto responsable del siniestro.

Diez horas de incendio

Cuando llegaron los efectivos de extinción, la residencia estaba completamente envuelta en llamas. Su intervención se centró en impedir que el fuego alcanzara los bosques próximos. Los bomberos utilizaron equipos autónomos de respiración debido a la altura del lugar, situado a 1.834 metros, y a la intensa humareda.

El incendio se prolongó durante diez horas. La alerta se activó alrededor de las nueve y diez de la noche, tanto por las llamas observadas desde la distancia como por un detector instalado en el propio refugio. Los bomberos llegaron aproximadamente media hora después, aunque el fuego ya se había extendido. A las siete de la mañana, las ruinas seguían ardiendo.

Un portavoz policial afirmó este sábado que los daños son considerables y que resulta poco probable que el inmueble pueda salvarse. La rapidez con la que las llamas alcanzaron todos los rincones de la residencia ha reforzado la hipótesis de que se empleó algún acelerante.

Un hombre detenido tras descender de la montaña

El detenido fue localizado por la Policía mientras los agentes se dirigían al incendio. El hombre circulaba en motocicleta y descendía de la montaña, una circunstancia que despertó las sospechas policiales.

Un enclave vinculado al régimen nazi

El propio dictador inauguró el Nido del Águila en 1929. Para acceder al lugar, Hitler y sus invitados debían atravesar un túnel y subir en un ascensor excavado en la roca de la montaña. El elevador ascendía 124 metros hasta la casa. Actualmente, una carretera permite llegar a la residencia, definida en su página web como un espacio para comprobar la «locura nazi» y las aspiraciones egomaníacas del líder del Tercer Reich.

Aunque ha pasado a la historia como el refugio de Hitler, el dictador apenas lo visitó. El complejo había sido concebido como un regalo del régimen con motivo de su 50 cumpleaños. Acogió a invitados del líder fascista, sirvió como lugar de reunión para altos mandos nazis y recibió a diplomáticos extranjeros, impresionados por la construcción y las vistas sobre la región alpina bávara.

En 1952, el edificio pasó a ser sede de una exposición permanente del Instituto de Historia y se convirtió también en un enclave turístico.