El impacto de la tecnología en nuestras vidas es un tema de debate constante, especialmente en lo que respecta a la Internet y a las redes sociales. ¿Cómo afectan estos factores a nuestra salud mental y a nuestros hábitos diarios? ¿Pueden perjudicar nuestro bienestar o, por el contrario, mejorar nuestra calidad de vida? La respuesta a estas preguntas, aún incierta, sigue generando controversia tanto a nivel social como entre los expertos en la materia. Sin embargo, un reciente estudio del Oxford Internet Institute añade una nueva dimensión a este debate, vinculando directamente el uso de la red con un bienestar positivo.
Los resultados de esta investigación parecen desafiar la noción predominante de que la tecnología y, en particular, el uso de Internet, tiene efectos negativos sobre la salud mental de las personas. El autor del estudio, el profesor Andrew Przybylski de la Universidad de Oxford, ha señalado que su trabajo puede ser visto en contraste con la conversación social actual sobre la tecnología. Argumenta que, si queremos que el mundo en línea sea seguro para los jóvenes, debemos basar nuestras decisiones y acciones en datos empíricos, en lugar de en creencias firmes y soluciones únicas para todos los casos.
La investigación, que fue revisada y validada científicamente, no se centró específicamente en plataformas digitales, que suelen ser el foco de los debates más acalorados. En cambio, adoptó un enfoque más generalizado. Los investigadores analizaron datos recopilados entre 2006 y 2021 de dos millones de personas de entre 15 y 99 años de hasta 168 países de todo el mundo. A través de la aplicación de 33.792 modelos estadísticos, llegaron a la conclusión de que, en un 84,9% de los casos, las personas que acceden a Internet de forma activa registran mayores niveles de satisfacción y bienestar.
No obstante, el estudio también reconoce que el uso de Internet puede tener un impacto negativo en algunos casos. Sus conclusiones son «coherentes» con informes previos que vinculan el uso de redes sociales con cuadros depresivos. En un 5% de las relaciones estadísticas establecidas, el uso de Internet desemboca en una pérdida de bienestar, especialmente entre mujeres de entre 15 y 24 años. La Dra. Ruth Plackett, investigadora principal del University College de Londres, explicó a la BBC que los jóvenes pueden estar expuestos a contenidos nocivos en estas plataformas, lo que puede dar lugar a asociaciones más negativas con el uso de Internet.
Los autores del informe reconocen que su investigación tiene limitaciones. A pesar de la correlación que han encontrado entre el uso de Internet y el bienestar, no han podido determinar si existe una relación causa-efecto. Por ejemplo, es posible que el aumento en la satisfacción y el bienestar observados en los casos estudiados esté más relacionado con un aumento de los ingresos que con la conexión a la red.
A pesar de estas limitaciones, la investigación ha sido bien recibida por otros expertos en el campo. El catedrático de estadística Kevin McConway ha remarcado que «arroja serias dudas sobre la opinión, sostenida por algunas personas, de que Internet es malo para todos nosotros». Otros investigadores han celebrado que el estudio del Oxford Internet Institute aporta nuevos datos revisados y validos que pueden ayudar a tener un debate más matizado y empírico sobre el uso de la red.
El profesor Przybylski, director del estudio, ha señalado que sus resultados pueden ofrecer lecciones valiosas para los políticos que legislan con la intención de aumentar la protección de los jóvenes en Internet. Sin embargo, ha lamentado la falta de más investigaciones revisadas por expertos sobre el tema. Según Przybylski, si nuestra política y nuestros recursos se guían por la anécdota, estaremos defraudando a muchas familias.
